Las pesadas cargas del matrimonio… y el cólera

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“Para que pueda conllevar con más facilidad las pesadas cargas que en pos de sí van anexas al matrimonio”

Esta es la coletilla que acompañan en muchos protocolos notariales las consabidas dotes. No sé todavía -pero supongo que será fácil averiguarlo- cuánto había de tradición y cuánto de obligación legal para los padres el otorgar a su moza casadera una buena dote. El caso es que en nuestras investigaciones genealógicas nos hemos encontrado de todo. Desde suculentas dotes (con casa incluida) hasta otras más sencillas (con arca y cerrojo para guardar la dote). Y también matrimonios donde el uno y la otra llegan con lo puesto.

En el caso concreto de este post os presentamos una dote de 1855. Precisamente este año las tierras valencianas sufrieron el azote del cólera, que fue especialmente duro desde 1834 hasta 1890.

Tal como se puede leer en el documento pdf adjunto, José Boix Adam -tatarabuelo de quien redacta estas líneas – contrajo matrimonio en febrero de 1855 en Llombai con Rosa Ortiz Esteve. Sería la tercera boda para él y la primera y única para ella, tal como comprobamos en su momento consultando los archivos parroquiales de Llombai.


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José Boix Adam se había casado en primeras nupcias el 14 de abril de 1838 en Llombai con Regina Durá Oliver. Ella tenía 18 años y él todavía 17. La buena de Regina le dio seis hijos, cuatro de los cuales -al menos- murieron a los pocos meses de nacer. Estamos hablando de principios del siglo XIX y no había muchas clínicas a mano. Las criaturas morían “de pasmo” o por “debilidad” según relatan los frailes de Llombai en los archivos parroquiales. El caso es que dos años después de su último parto documentado, Regina moría a la edad de 33 años en Llombai el 31 de marzo de 1854. El cólera estaba a punto de llegar.

¿Y qué hace un hombre viudo de 33 años con dos hijos pequeños a mediados del siglo XIX? Casarse. Así lo hizo de nuevo. No habían pasado tres meses de la muerte de Regina cuando José contrajo matrimonio con Vicenta Donat Noverques el 20 de junio de 1854. Ella tenía apenas 22 años. En este caso no otorgaron escritura de bodas. Poco debían de tener cada uno. Y poco debieron de disfrutarlo, porque el cólera le arrebató la vida a Vicenta antes de cumplir cuatro meses de casados. Fue el 20 de octubre de 1854. “No testó por ser pobre y fue enterrada sin actos funerales por orden de la Justicia”, tal como recogen los libros parroquiales.

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Así llegamos a la tercera boda de José, con dos niños a los que alimentar y en busca de una madre duradera. El 14 de febrero de 1855, día de San Valentín, se casaron José y la citada Rosa Ortiz Esteve, los protagonitas de este (pelín largo) apunte en el blog. Los padres de ella le dieron una dote de 1.052 reales de vellón “embebido en las diferentes piezas y otros objetos que se relacionan….” dice la escritura notarial. Entre otros enseres podemos encontrar: “Colchón de lana (60 reales), tres sabanas lienzo casero (126 reales), un manil para ir al horno (10 reales), una cómoda (100 reales)…”

José Boix Adam se da por enterado y dice aceptar como su futura mujer a Rosa Ortiz y Esteve, y su correspondiente dote. “Y en atención a las prendas virtudes y demás circunstancias que adornan y caracterizan a la indicada Rosa Ortiz Esteve la promete por razón de arras o aumento de dote en la cantidad de 225 reales vellón cuya suma asegura cabe en la décima parte de los bienes libres que al presente goza y si no cupiese se los consigna y señala en los mejores y más efectivos que en lo sucesivo adquiera….” En total la dote ascendió a 1.277 reales de vellón. “Los otorgantes no firmaron por no saber”. Algo muy común en la época. En este momento de la historia, José tenía apenas 34 años y Rosa unos 20. Pasó la primavera y antes de acabar el verano, Rosa Ortiz Esteve moría por culpa del cólera el 6 de septiembre. De nuevo la misma inscripción en el libro de defunciones de la Parroquia de Santa Cruz de Llombai: “Murió de cólera. No testó por ser pobre. Fue enterrada sin actos funerales por orden de la Justicia”.

¿Se acaba aquí la historia? No, porque si fuera así, no habriamos nacido y este post (aparentemente inacabable) jamás hubiera sido escrito. En una fecha indeterminada, pero siempre después de 1857, José se casó por cuarta vez con Dolores Obón Carrión, natural de Dos Aguas, viuda, y con un niño llamado Vicente de 8 años. El matrimonio duró. José y Dolores tuvieron -al menos- dos hijos más: Tomás y Antonio Boix Obón, éste último bisabuelo de un servidor. Tras cuatro matrimonios y ocho hijos, José Boix Adam moría el 2 de febrero de 1889 en Llombai, a los 67 años. Dos décadas después y a los 80 años fallecía el 18 de agosto de 1909 en Llombai su viuda Dolores Obón Carrión, conocida en la familia como la ‘abuela churra’.

¿Y de dónde hemos sacado tantos datos para hilvanar esta historia? De unas cuantas consultas en los protocolos notariales del Archivo del Reino de Valencia, los libros de Defunciones del Archivo Parroquial de Llombai y los padrones del Archivo General de la Diputación de Valencia.

En fin, una historia documentada y cierta de cóleras, dotes y sufrimientos.


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