“¿Oiga, este blog de qué va?”

Por | · · · · · · | Genealogía doméstica | 2 comentarios en “¿Oiga, este blog de qué va?”

Me encanta que me hagas esta pregunta. A veces nos ponemos tan poéticos que nos olvidamos de las cosas básicas. Este blog, esta página web va de genealogía. Pero de genealogía doméstica, la de andar por casa. Es un rincón para los que buscan ayuda o pistas para encontrar a sus antepasados. No es tarea fácil. Así sabremos de dónde venimos, a qué se dedicaban nuestros ancestros, descubriremos el origen de motes y tradiciones orales…

 

    • “Ah, claro, así podré saber si en mi familia hay nobles o reyes”.
      Un momento, para el carro. ¿Te apellidas Borbón? ¿Veraneas en Montecarlo? ¿Cenas en Navidad con la Duquesa de Alba? Si las tres respuestas son un NO es que eres de los nuestros. Gente normal. Gente sencilla. Y nosotros también tenemos antepasados. Serán labradores, comerciantes, jornaleros, barberos o carpinteros… Todos tenemos padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos…

 

    • “Bueno, por lo menos conseguiré descubrir el escudo de mi apellido. Es que quiero ponerme mi escudo en el comedor”.
      Ya estamos otra vez con los escuditos… Eso es la heráldica o el arte del blasón, la ciencia (auxiliar de la historia) que estudia los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona. Toda ciencia es respetable, pero nosotros no somos fans de la heráldica, la sigilografía, la vexilología, la falerística o la diplomática. Nosotros somos más genealogistas prácticos, sencillos y sin complicaciones.

 

    • “¿Pues qué aburrido, no? Yo quería saber también si tengo algún tío en América…”
      La genealogía doméstica supone una labor de detective, ir de pista en pista, buscando en archivos y libracos llenos de polvo, detrás de un abuelito por allí o un tío perdido por allá. Más de uno se ha topado con un tío en América, pero de los que se quedaron con los bolsillos pelados. Si eres de naturaleza curiosa este es tu hobby.

 

    • “Pero me costará una pasta y no tengo mucho tiempo”.
      No creas, todos los genealogistas somos investigadores en nuestros ratos libres. Y no es caro. El acceso a los archivos públicos y (muchos) privados es gratis. Un montón de recursos de genealogía está disponible en internet. Así que con un bonobús, una cámara de fotos, un puñado de folios, un par de bolis y una conexión a internet ya tienes disponible tu uniforme de genealogista. No hace falta ir de coronel tapioca.

 

    • “Parece interesante, me estás convenciendo…”
      Me alegro. Fíjate. Entre mis ancestros no hay nobles ni millonarios, a lo sumo algún notario en el siglo XVIII. Pero me he encontrado con chocolateros, molineros, panaderos, jornaleros, alpargateros… Un buen hombre que se casó cuatro veces. Un matrimonio que tuvo 11 hijos. Otro pariente lejano que estuvo envuelto en un asunto turbio, con disparos y algún muerto. Un panadero que hacía pan ‘de estraperlo’ y burló a las tropas napoleónicas. Incluso un terremoto que sacudió Valencia a mediados del siglo XVIII originó el apodo de la familia de mi abuela materna…

 

    • “¿Y por dónde empiezo?”
      Si estás leyendo estas líneas es un buen camino. ¿El siguiente sabes cuál es? Toma una libreta, un boli y ve a casa de tu abuelita (parece el cuento de Caperucita, 😉 o de tu pariente más anciano y preguntale. No hará falta que insistas mucho. Con dos o tres cuestiones sobre su apellido, su familia o anécdotas de su infancia surgirá un manantial de vivencias y datos con los que cimentarás tu proyecto de genealogista doméstico.

 

      • “¿Algún consejo más?”
        Mejor que sea Super Ratón quien nos los dé.

 


2 Comments

Familia Limonge dice:

24/02/2014 at 14:57

Hola Enrique:
Sé que llego un poco tarde para comentar la pregunta de : “¿Oiga, este blog de qué va?, pero me vas a permitir
que te diga que me encanta tu forma de escribir. Nosotros los genealogistas “sencillos” aquellos que solamente pretendemos averiguar y conocer a nuestra familia, su historia, no pretendemos tener una serie de títulos, escudos y reconocimientos.

Lo que nos mueve es saber, es conocernos conociendo a nuestra historia familiar, es un sentimiento, y no un interés. Por cierto y que no se me entienda mal, que si hay títulos, escudos y reconocimientos, esta bien, es parte de nuestra familia y eso es lo que queremos conocer.

Es por este motivo que eres un espejo, tu blog lo es y en el nos reflejamos todos, estos locuelos que con nuestro kit de investigadores , nuestras ilusiones y lo que compartimos unos con otros y damos rienda suelta a este sentimiento común. Cuando encontramos a iguales como nosotros que nos entendemos y comprendemos, es más fácil continuar este camino.

Estas ilusiones, estas intenciones nos ayudan y animan a seguir. ¿Y por qué debemos de seguir ?
¡pues porque nuestro corazón nos lo pide y porque aquellos nuestros ancestros, se lo merecen !
Un abrazo, Hortensia

Responder

Enrique Prieto dice:

05/03/2013 at 12:27

Por casualidad he leido una de esas paginas http://heraldica.levante-emv.com/zahonero/ En ella se dice todo, y un poco mas, de lo que dice Mogrobejo. Con ello ¿como se pueden vender los libros de Mobrobejo?. Un trabajo, un esfuerzo, enorme para que se lo chafen en segundos, cuando a alguien se le ocurre transcribirlo. No nos puede extrañar que cada vez los libros se vendan peor. Y las grandes enciclopedias, antiguamente base de una modesta e interesante ciltura, se pueden ir al contenedor ¿Para que las quiere nada, si todo está en Internet?

Responder

Deja tu comentario