Virtudes del buen genealogista: paciencia, paciencia y… mucha paciencia

Por | · · · · · · · · · · | Primeros pasos | 4 comentarios en Virtudes del buen genealogista: paciencia, paciencia y… mucha paciencia

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PacienciaEl refranero español y las leyes de Murphy andan llenas de citas sobre la paciencia y la impaciencia. El buen genealogista doméstico debe andar dotado de mucha, muchísima paciencia. Nuestra labor de investigación se adentra en variadas ocasiones en el profundo y denso mar de la burocracia. Aquí dejo unos ejemplos. Pueden sonar exagerados, pero muchos de nuestros colegas los reconocerán enseguida.

-“Pues si no me dice el tomo y el folio de la inscripción de la defunción de su bisabuelo no puedo buscárselo. Lo siento”.

– “Me temo que no podrá ser. El archivero está enfermo y sólo él conoce el funcionamiento del archivo. Tendrá que volver otro día”.

-“Debe rellenar este impreso por duplicado y presentarlo en el Registro de Entrada del Ayuntamiento de 9 a 14 horas. Antes tendrá que ir al banco a pagar la tasa correspondiente por la reproducción del documento”.

-“Lo siento. El pago de tasas municipales es de 9 a 10.30. Y son las 11. Tendrá que venir mañana”.

Regala la historia de tu familia

-“¿Genea… qué? Los certificados son para hacerse el DNI o para casarse. No sé de qué me habla. Si no trae la autorización no puedo ayudarle”.

Nuestras investigaciones son casi peregrinaciones. De un lado a otro. De archivo en archivo. De oca en oca. Podríamos nombrar al santo Job como el patrón de los genealogistas.

Pero no sólo de buenas dosis de paciencia debemos estar surtidos. Así, al vuelo, se me ocurren otras sustancias alimenticias necesarias para nuestro quehacer genealógico.

::: Organización. Básico y primordial. Al principio son unos cuantos papeles. Luego son carpetas, más tarde cajas, archivadores… Un ordenador ayuda. Pero el ordenador no ‘ordena’ por sí solo. El ordenador no convierte en ordenado a los desordenados. En otra entrega hablaremos de los métodos para tener aseados y listos para pasar revista a nuestros ancestros.

::: Elegancia. No me refiero a ir de punta en blanco precisamente, aunque esto ayuda. Hablo de elegancia en el trato. Si vamos a una parroquia a buscar una partida de bautismo no entremos en espinosas cuestiones doctrinales ni debatamos con el párroco sobre dogmas de fe. Nuestras ideas las dejamos (por unos segundos) aparte. Ni tampoco seamos muy legalistas. Sí, es cierto, la Ley muchas veces va de nuestra parte, pero explícaselo al notario-archivero de Benacancil (que no suelta los protocolos notariales de más de 100 años ni a tiros) o a algún iletrado burócrata de regímenes pasados.

::: Documentarse antes de la primera visita. Vayas donde vayas, archivo, cementerio o casa de la prima Encarna, asegurate de conocer los horarios, las costumbres y saber muy bien qué buscas y por quien preguntar. Más de una vez ha sucedido hacerse 300 kilómetros y encontrar las puertas cerradas o al famoso archivero enfermo.

::: Generosidad. No es cuestión de ir regalando billetes ni ir sobornando al personal, aunque un donativo o una propina siempre ayuda en la caza de documentos. Hablo también de compartir nuestros hallazgos con nuestros allegados o compañeros de foros y listas de correo genealógicos.

::: Cautela. Sí, amigo principante, la cautela es otra de nuestras necesarias virtudes. La genealogía es una afición interesantísima y apasionante… para ti, pero no para tu primo Ernesto. Es más, no le hace ninguna gracia que vayas difundiendo los datos personales de su abuelo, que también es tu abuelo. En la próxima boda o entierro que coincidáis igual te estira de las orejas. “¿Por qué has puesto datos de los abuelos y de mis padres en internet?”. Ahí chocamos con el derecho a la intimidad. Vale, vale, tu primo Ernesto tiene su facebook lleno de fotos de sus despedidas de soltero, pero no le hace gracia lo de la genealogía.  Así que ya sabes, cautela, mucha cautela.


4 Comments

Javier dice:

28/11/2013 at 20:54

Buenas noches. Le felicito por su ayuda en este hobby de genealogia. Ud habla de cautela pero ¿que debemos de hacer con datos bibliograficos conocidos por todos?¿podemos publicarlos?o ¿debemos de dejar el arbol incompleto por que a alguien no le gusta nuestra aficion?

Un saludo y muchas gracias

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Enrique Boix dice:

24/02/2013 at 10:21

Gracias por vuestros mensajes, compañeros de costa e inquietudes…

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Mònica Camps dice:

22/02/2013 at 10:45

Saludos Enrique. Desde la misma costa, un poco más al norte. Incomprensión compartida es un poco menos incomprensión… 🙂

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Ramon Ferrer dice:

19/02/2013 at 17:38

Genial y real como la vida misma

Otro de la spanish east coast

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