El apellido, ingrediente nutritivo de la genealogía

Por | · · · · · · · · · · | Primeros pasos | 7 comentarios en El apellido, ingrediente nutritivo de la genealogía

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Sin arroz no hay paella. Y sin apellidos no hay genealogía. (Y sin periodistas no hay periodismo, añadiría también como cosecha propia). El apellido es el ingrediente básico y más nutritivo de nuestra investigación. Como bien apunta el diccionario de la RAE -que los académicos son unos señores muy listos- el apellido es el “nombre de familia con que se distinguen las personas”. Se le debió de ocurrir a algún maestro hace unos cuantos siglos cuando pasaba lista y veía que todo eran “Manolito, Manolito, Manolito…” Al curso siguiente, la lista de admitidos sonó diferente: “Manolito el de la Fuente, Manolito Rubio, Manolito Gafotas…”  

Igual que en la cocina podemos utilizar varios tipos de arroz (grano largo, medio o ‘bomba’, corto, integral, redondo, vaporizado, aromático…); en nuestro recetario genealógico nos encontramos con cuatro grandes grupos de apellidos según su origen o formación. Nos quitamos el delantal y nos enroscamos el birrete. No hace falta tomar apuntes ni habrá examen final. Allá vamos.

::: Patronímicos. (Derivado del griego πατρωνυμικός). Son aquellos que deben su origen al nombre del padre, al fundador de la saga. Y ahí tenemos la larga retahíla de nuestros clásicos ibéricos, inconfundibles con su terminación -ez,  como Pérez (hijo de Pere); Martínez (de Martín); López (de Lope); Benítez (de Benito)… En la zona valenciana y catalana, por ejemplo, tenemos a los Peris, Sanchis, Ferrandis… El sufijo ‘hijo de’ aparece en las lenguas escandinavas, germánicas y anglosajonas con las terminaciones -shon, -son y -sen. La selección nacional de fútbol de Suecia suena tal que así: Isaksson, Hansson, Olsson, Larsson, Svensson, Wilhelmsson e Ibrahimović. ¿Ibra? Bueno, él no, pero si no lo pongo de titular se me enfada…

Algunos de estos apellidos patronímicos no sufrieron mutación alguna y recogieron el nombre del padre tal cual: Martín, Vicente, Miquel, Juan, Alonso, Simón… Luego tenemos la preposición de para distinguir el nombre del apellido, pero cada uno la gasta a su libre albedrío. Así, si leemos Juan de Miguel y Martín, enseguida sabremos que Juan es el nombre, Miguel el primer apellido y Martín el segundo. Si leemos Juan Miguel Martín, no sabremos si son tres señores distintos (a los que alguien se olvidó de separar con comas), dudaremos si Miguel o Martín son apellidos o incluso podríamos creer que todo ello es el nombre de pila (había oferta 3×1 en la pila bautismal aquel día) y faltan los apellidos. Suena a Perogrullo, pero servidor ha visto de todo.

::: Toponímicos.  (Del griego τόπος, lugar, y ὄνομα, nombre). Alude a los nombres propios de un lugar. En esta variedad cabe de todo. Es el tipo de apellido más común por estos lares. Flora y fauna, gentilicios, accidentes geográficos, nombres de ciudades, de construcciones… Es el turno de apellidos como Del Río, Sierra, De la Fuente, Pino, Campos, Roca, Francés, Gallego, Iglesias, De la Calle, Calleja y Callejón.

Genealogista rima con trapecista

Donde fuera a nacer o vivir tu ancestro mas ancestro, ahí le tocó el apellido en la rifa. Así que si te llamas Margarita Fuentes de la Sierra, cálzate unas chirucas y hazte con una cantimplora, que ya sabes donde buscar tus orígenes familiares…

cognoms
::: De oficios y cargos.
Hace unos cuantos siglos los oficios eran hereditarios. Eso servía para diferenciar a unos individuos de otros. Eras Carpintero de apellido y de profesión. Ahí entran los Labrador, Herrero, Panadero, Carretero… En Valencia tenemos a Ferrer, Fuster, Barber, Forner, Manyà… Si eras de mejor cuna, porque tu padre tenía un cargo en el Ejército o recibías honores de noble, te buscabas en los listados de admitidos al cole entre apellidos como Marqués, Soldado, Conde, Caballero, Alférez, Alcalde, Escribano…

Y la curiosidad de este recetario onomástico: los apellidos procedentes de cargos eclesiásticos. ¿Quiere decir que si me llamo Juanjo Cardenal el que inició la saga pudo ser hijo ilegítimo de un purpurado de la Iglesia?  Te toca averiguarlo, igual que los apellidados Sacristán, Monje, Abad…

::: Apodos o descripciones físicas. Y ya por último, que Manolito Rubio está bostezando en la última fila, están los apellidos que definen cómo eran tus ancestros o cómo les veían sus vecinos. En algunos casos, la ‘mala leche’ del vecindario ha originado que muchas generaciones hayan pronunciado su propio apellido en voz baja… Aquí llegan los Rubio, Moreno, Calvo, Largo, Gordo, Alegre, Bueno, Bello, Hermoso, Cabezón, Tierno, Feo, Malo, Blanco, Rojo, Cejudo, Velloso, Lozano, Orejón… Vamos, que no sabes si te están piropeando o pasando revista en la mili.

P. D.: La proporción de los ingredientes y el tiempo de cocción los he tomado del libro ‘Genealogía y Heráldica’, de Scyla Editores (Barcelona, 2006). Si alguno de nuestros amables seguidores se ha quedado con ganas de saber más o de degustar una buena paella, les recomiendo la que hace mi suegra. Eso sí, os ruego que aviséis con antelación.


7 Comments

josé Acosta Bentancor dice:

11/09/2014 at 00:53

Yo soy de apellido Acosta que proviene de cuesta

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AntoniM. López Casals dice:

20/02/2014 at 11:57

MI padre, de Ferreira en Granada, era López Tortosa (¿el 2º, topónimo, supone procedencia árabe ttortosina?)

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Enrique Boix dice:

31/03/2013 at 13:50

Rafael Delgado Simonet nos ha enviado el siguiente mensaje en busca de ayuda:

“Soy descendiente de mallorquines de Alaro y Soller, Mallorca que emigraron a Puerto Rico a mediados del siglo XVIII. Mis investigaciones me han llevado a Cataluña y la parte este de Espana. Estoy interesado en investigar el apellido Simonet al igual que el Simó pues mis ancestros cambiaron su apellido a Simonet en esa época”.

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Agustín Amaro Baldoví dice:

29/03/2013 at 14:23

Hace ya un tiempo buscando en internet encontré el escudo de mi apellido y que el mismo deriva de Baldwin y tiene sus orígenes en Valencia. Parece que estos individuos fueron los responsables de establecer el cultivo de arroz en esa zona.

Seguramente no sería fácil pronunciarlo ó entenderlo y lo cambiaron por Baldoví, el tema es que hoy día la gente sigue teniendo problemas al registrarlo, encontrando diferentes innovaciones como Baldovich, Baldovin, Baldovik ó como me llaman mis compañeros de trabajo “El Baldo” a secas.
Saludos.

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Enrique Boix dice:

19/02/2014 at 11:41

Interesante. Además, en Sueca, en l’Albufera, también tienes l’Ullal de Baldoví.

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Amaro dice:

11/09/2014 at 05:41

Si ya había escuchado de ese lugar. Más precisamente de Anna y tengo entendido que mo abuelo viajó a argentina escapando a la guerra junto a sus hermanos y sus esposas.

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Valle Sevillano dice:

25/03/2013 at 21:17

Yo soy “Sevillano” y la verdad es que mi familia paterna es originaria de un pueblo de Sevilla. Lo del segundo apellido “Clemente” ya no lo tengo tan claro, aunque debe ser que en algún lugar de La Mancha había alguien muy bueno, seguro 🙂

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