Por ti, por mí, por vosotros

Por | · · · · · · · · · · | Genealogía doméstica | 2 comentarios en Por ti, por mí, por vosotros

“Dona’m la ma” (“Dame la mano”). Unas palabras, un gesto paternal que heredamos de niños, transmitimos a nuestros hijos y devolvemos luego a nuestros padres. Sin darnos cuenta, sin ser conscientes. Tras media vida poniendo orden en nuestra habitación ahora andan ellos con la memoria desordenada. Sus recuerdos han quedado desperdigados como las cuentas de un collar deshilachado. “Estoy hablando de ellos. De los que lloran y ríen”. Canta Antonio Vega.

Sonríen y se alegran cuando te ven, porque saben de sobra que tú eres tú. Como ese cuentecillo de Fina Casalderrey. Y no hacen falta más explicaciones. A veces les sale el mal genio, un arrebato infantil en un cuerpo maduro. Dejas escapar un suspiro. Son ya tantos. Respiras profundamente y cuentas, uno, dos, tres, cuatro…

Les prestas tus recuerdos, que también son los suyos, aunque ya no tengan bolsillos donde guardarlos. Recobras así episodios de tu infancia que creías perdidos. Cierras los ojos. Te escapas de sus manos en una carrera por callejuelas estrechas, con pendientes de épocas medievales, camino de la guardería. Y si acabas estampado contra los adoquines te tenderán la mano. Porque ellos ya estaban ahí. Y ahora vas golpeando el teclado, escogiendo palabras, de aquí y de allá, para escribirlo rápido y que permanezca para siempre a resguardo de cualquier tormenta.

Te sorprendes cantándoles una cancioncilla. Una de esas que ellos, sin transistores ni televisores, escucharon de sus propios padres. Y la tararean ahora contigo como hicieron cuando eras tú el que necesitabas cuidados, mimos… Al unísono. Es entonces cuando sientes algo que no sabes qué es, ni de qué sustancia está hecho, y que echas ahora de menos.

“Tinc una barraqueta que no té trespoll, que no té trespol, que no té…”

“I a la matinaeta ja li pega el sol, ja li pega el sol…”

Escenas de la niñez. Amaneceres y atardeceres. Por ese tobogán del olvido crees que también han huído sus ratos amargos. Piensas ingenuamente que al menos tendrán más paz para descansar. Ya se está poniendo el sol. Pero esos desgarros del alma, que les marcaron en sangre viva en su infancia, salen de repente como lava enfurecida y te dejan los ojos escocidos. “No passa res, pare”. (“No pasa nada, padre). Y retomas la canción.

Retales de vidas pasadas - Unas colección de historias familiares salvadas del olvido

“I com és xicoteta no paga lloguer, no paga lloguer, no paga lloguer…”

Les comentas tus hallazgos genealógicos con atajos para evitar sobresaltos. Las andanzas de alguna tía joven. El oficio de su padre y su abuelo. Hasta se reconocen en un retrato antiguo junto a sus padres y apenas son capaces de decir “Mi familia…” antes de enmudecer por las lágrimas. Silencios y sollozos compartidos. Canta Joan Baptista Humet.

“Si te me’n vas aquesta nit seré petit de nou i tornaran a fer-me por les ombres de l’habitació…”
(“Si te marchas esta noche seré pequeño de nuevo y volverán a darme miedo las sombras de la habitación…”)

Por ti, por mí, por vosotros.


2 Comments

Valle dice:

15/04/2013 at 21:30

Precioso

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Monika dice:

15/04/2013 at 20:57

Todo sentimento

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