Despacito y buena letra

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Eso decía mi padre, cuando la impaciencia infantil torcía los renglones y emborronaba nuestras primeras letras. Luego descubrí que fue Antonio Machado el autor de este consejo, convertido ya en ley natural: “Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”.  Esta sabia enseñanza llegó tarde para cientos y cientos de monjes, curas y notarios. ¿Quién no se ha topado con caligrafías jeroglíficas en sus investigaciones genealógicas ante escritos datados hace 100, 200, 300, 400 años o apenas un par de décadas? Cuánta luz y cuántos enigmas descubiertos si el inventor de los Cuadernos Rubio hubiera sido Gonzalo de Berceo y no un profesor mercantil valenciano (aunque nacido en Tarragona) llamado Ramón.

Son habituales las consultas sobre la mala letra de los escribanos en los foros genealógicos. “¿Alguien distingue el nombre del pueblo en esta partida de Bautismo?” “¿Tengo una duda en el oficio del padre, ¿me podéis ayudar?” “No entiendo nada de esta escritura, ¿me echáis una mano?”. Es por ello por lo que la paleografía se ha convertido en una herramienta básica para descifrar nuestros orígenes. Distintas asociaciones, centros y archivos parroquiales -por ejemplo el de l´Arxiu Històric Arxidiocesà de Tarragona (AHAT)– ofrecen diversos cursos para interpretar escrituras antiguas. Incluso desde la web del Archivo Municipal de Requena (Valencia) se puede descargar un interesante powerpoint de iniciación a la Paleografía (Pdf de 26 Mb).

Nosotros, que nos hemos levantado generosos, también aportamos desde este blog nuestro montoncillo de arena. Recuperamos para ello una pequeña guía para la transcripción de los Libros Parroquiales de la localidad valenciana de Enguera, que improvisamos en febrero de 2011 y cedimos a la entidad que se encuentra digitalizando en estos momentos los archivos de la archidiócesis valenciana. Aquí la tenéis (Pdf de 375 Kb) para que curioseéis a vuestro gusto.

Para ese estudio partimos de una partida de bautismo. Era el día de Navidad de 1541, semanas después de que Carlos V protagonizase el Desastre de Argel, en su empeño por tocarle personalmente la carita a Barbarroja. En esos meses de incertidumbre expansionista nacía Tomás:

Escritura enguerina

“¿Tomás?, ¿dónde pone Tomás?”  Vale. Lo comprendo. No se entiende nada. Os doy pistas. Está escrito en valenciano. Sí, sí, en el siglo XVI hasta los curas escribían valenciano. Y no pasaba nada. En tierras que ahora hablan castellano (y entienden perfectamente el valenciano). Y seguía sin suceder nada. Reinaba Carlos V. Y no había revueltas por las calles. Seguimos con lo nuestro. Los libros parroquiales son como un pequeño diario. Aunque el párroco no escribiera aquello de “Querido diario…” sí solía ser bastante disciplinado y seguía un orden lógico.

Puntos de venta en Enguera de 'Memoria de un naufragio'

¿Lo intentamos? Vamos allá. “A 25 (XXV en números romanos, no hay duda) de desembre (diciembre, obvio) de 541 (aquí el cura elude la cifra del milenio), dia de Nadal (Navidad), bateja (bautiza) Pere Ferrer (Pedro, el padre) a un fill (hijo) anomenat (llamado, está abreviado por comodidad) Thomas. La mare (madre no hay más que una) Catalina. Els compares (compadres, padrinos) Pedro fray Carboner (aquí dudamos si pone fray, de fraile, o es un apellido ilegible) i Gaspar, fadrí fill (soltero, hijo) de Johan Gil. Les comares (madrinas), Catalina, muller (mujer, esposa) de Alonso de Molina y Catalina, muller de Miquel Marí, fuster (carpintero)”.

Si ahora lo leemos de carrerilla se entiende mejor. Está claro que para ello hemos de armarnos de paciencia y una buena lupa. Saber latín, valenciano, gallego… siempre ayuda.


2 Comments

Enrique Boix dice:

03/02/2014 at 11:09

Buen apunte, Fernando!

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Fernando González del Campo R. dice:

16/05/2013 at 20:58

Muchas gracias por compartir los manuales de Paleografía, Enrique. Creo que el apellido de “Pedro … carboner” es Viscay, o sea, Viscaí, vizcaino. Un cordial saludo, Fernando González del Campo Román, https://www.facebook.com/Apellidos.y.Genealogia

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