Un limonero alimentado de recuerdos amargos

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Era una de esas mañanas donde sabes que no pasará nada que luego merezca rememorar. Los calendarios se pueblan de decenas de días insípidos, 24 horas transcurridas sin pena, gloria ni sobresaltos. Sería demasiado para el alma soportar 365 días con sus 365 efemérides. Así que ahí me tienen, en la valenciana Ribera Alta del rio Xúquer, cuyas feroces crecidas han marcado la existencia de todos los pueblos de sus márgenes durante tantos y tantos siglos.

En el corazón del Marquesat de Llombai, con los críos todavía en la escuela y los fogones escupiendo sus primeras llamaradas. El silencio se asomaba por la plazoleta, sigiloso y avergonzado. No era posible tanta calma en una jornada tan simple y sencilla. Acompañado por una cerveza y unos cacahuetes sin pedigrí; a la sombra de todo un monumento histórico nacional, la Iglesia Parroquial de la Santa Cruz, antiguo Convento de Dominicos.

limonero00En el patio de ese templo fundado por San Francisco de Borja en 1543, que aguanta sostenido más por el fervor que por el dinero, un hecho sacudió las entrañas de mi familia paterna. El 24 de enero de 1937 moría asesinado un hombre de 36 años que se llamaba como yo. Apenas 12 años antes había celebrado en esa misma Iglesia su primera misa. Han pasado 76 años desde aquella muerte, una más de las que trajo la Guerra Civil, y los ecos de aquel crimen se mantuvieron cruelmente agazapados en la memoria de sus parientes. Unos recuerdos que salían sin avisar y quebraban el alma.

No hay monolitos ni placas que reseñen in situ aquellos días. Sólo un limonero se asoma con sus frutos dorados por la verja del patio. Y lo hace ajeno al dolor que sintió la tierra que lo alimenta. Els xiquets ixen de l’escola. Y recorren la escalinata que bordea el antiguo convento. En una pared contigua hay una sencilla cruz blanca y de piedra. Sin lemas ni triples exclamaciones inscritas. Por detrás de la cruz sobresale una antena de televisión. Las creencias cambian. La fe ya no mueve montañas sino audiencias televisivas. La vida sigue fluyendo. Con naturalidad. Abandono la plazoleta con el último sorbo de la cerveza. Me despido del limonero recordando a mi tío abuelo, que se llamaba como yo.

La nomenclatura de las calles de los pueblos invita al paseo: ‘Carrer del Pou’, ‘Carrer de la Font’, ‘Carrer Favorita’, ‘Carrer Baix’… Precisamente antes de llegar a la esquina de estas dos últimas calles detengo el paso y me quedo parado ante la puerta de un garaje. Lo que ahora corona un vado permanente fue la casa natalicia de otro hombre que se llamaba como yo. Puede que él debiera su nombre a aquel sacerdote joven que le subía a sus hombros cada vez que regresaba a su pueblo natal. Nunca se lo pregunté. No me dio tiempo. Me dio la vida y su nombre. Tres críos en bicicleta me saludan y disipan mis recuerdos. La vida sigue fluyendo. Con naturalidad. Els xiquets tornaran demà a l’escola.

El Día del Libro regala historias familiares

cruz_00Lo que se anunciaba como una simple mañana perdida en papeleos se convirtió en una improvisada caminata genealógica. En un despacho entre planos, escuadras y cartabones descubrí, como guinda y ese mismo día, una prima tercera que no conocía. Su madre fue la que detalló el parentesco: “La meua abuela Dolores i la abuela Vicenta de ton pare, germanes”. Nos remontamos al siglo XIX. Ahí queda. “I tinc guardada una foto xicoteta del tio retor”. Que se llamaba como yo. Como mi padre, Enrique. Y casi como mi hijo, Enric.

Regreso a la capital por la misma carretera de siempre. Tráfico denso y atascos a la entrada de la ciudad por su tradicional acceso sur, la popular Pista de Silla. Como cualquier día. Como uno de tantos que se amontonan en el calendario. Da igual si fue martes o jueves, si fue a principios o a final de mes. En un día cualquiera me sorprendí rememorando recuerdos amargos y descubriendo hojas nuevas en mi árbol genealógico. Una hoja más en mi cuaderno de genealogista doméstico. Pero ésta no es una hoja cualquiera. Está escrita desde los orígenes. Aquí empezó todo. Y ahora regreso de nuevo.


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