Manuel Ardit y la ‘piedra de Rosetta’ de Llombai

Por | · · | Hablamos de Valencia · Investigación | 1 comentario en Manuel Ardit y la ‘piedra de Rosetta’ de Llombai

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Los genealogistas domésticos somos aprendices de casi todo. Transitamos entre profesionales de la archivística y la historia, por callejuelas donde nos encontramos con eruditos, investigadores, doctores (de la Iglesia y de la mundana Universidad) y estudiantes de variadas disciplinas científicas. Somos ratones de biblioteca. Y en el estante de una de ellas descubrí un libro del historiador Manuel Ardit (Valencia, 1941-2013), que se convirtió en aquel verano de 2007 en la auténtica ‘piedra de Rosetta’ de mis incipientes investigaciones genealógicas.

‘Creixement econòmic i conflicte social. La foia de Llombai entre els segles XIII y XIX’. Así se titulaba la obra editada por Editorial Afers en 2004. Por aquellas casi 700 páginas transcurrían seis siglos de la vida de las gentes del Marquesat de Llombai, en la comarca valenciana de la Ribera Alta. Ardit dedicó un tercio de su vida a mirar con lupa las tierras de mis antepasados. Hoy, Manuel Ardit ya no está, pero toda su obra se ha convertido en el cimiento necesario para asentar la Historia de los valencianos.

Quienes lo tuvieron como compañero y maestro glosarán mejor que yo su tarea docente e investigadora, su humanidad… El autor de este blog tuvo la inmensa fortuna de compartir alguna tarde con Manuel Ardit en su despacho de la Facultad. Me regaló un par de anécdotas y algunos apuntes de sus investigaciones en la tierra de mis antepasados paternos. La lectura de su libro ayuda a colocar en su entorno a todos los ‘abuelitos’ y ‘abuelitas’ que se van incorporando a nuestro árbol genealógico. Gracias a su labor, nuestros hallazgos ya no son hojas sueltas sino que forman parte de un todo, un árbol enraizado fuertemente a la tierra.

Como un orfebre fue reconstruyendo las familias que poblaron aquellos años. Revisó uno a uno los bautizos, bodas y defunciones de cientos de llombaínos, entre 1620 y 1820, para juntar padres con hijos, hermanos con hermanas… Digitalizó el archivo parroquial de manera artesanal. Visitó todos los archivos a su alcance para recolectar censos, padrones, protocolos… Su libro está salpicado de detalles, retazos de la vida cotidiana de quienes nos antecedieron. Gracias a su trabajo pude llegar hasta mi antepasado más antiguo por la rama paterna, Melchor Boix, hijo de Juan y Ana, nacido en Minglanilla. Incluso brotan detalles de una crónica negra y rosa, la protagonizada por mi abuelo octavo Tomás Devesa, nacido en Xàtiva sobre 1670:

A l’octubre de 1724 fou processat també de ofici Tomàs Devesa, obrer de vila de Llombai, marit de Margarita Visiedo, per freqüentar la casa de Maria Montanya, vídua del ferrer Vicent Tarín. Segons es diu en el procés Devesa i Visiedo vivien separats però malgrat això aquell insultava de paraula i d’obra la seua muller.

También aparecen entre los miles de documentos consultados por Ardit nuestros antepasados más antiguos de Llombai, llamados a repoblar Alèdua tras la expulsión de los moriscos de 1609: mi abuelos décimos Joan Gurrea y Joan Noverques o mi abuelo undécimo Salvador Adam, oriundo de Catarroja. Aquellos primeros avatares medievales de las gentes del Marquesat de Llombai se funden en las páginas del libro con la narración del modo de vida musulmán, el poder de la Iglesia y los duques de Gandia, el cultivo de la tierra, la tensión vecinal, la crisis del feudalismo y la llegada del capitalismo… Todo ello circunscrito a un palmo de tierra, nuestra tierra. Y con protagonistas con nombres y apellidos de la tierra.

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Desde aquel 5 de noviembre de 1974, en que Manuel Ardit leyó su tesis doctoral –“escrita en castellà, como era preceptiu en aquell moment”– han pasado ya 40 años. Ardit se entregó a fondo para investigar una señoría valenciana: el Marquesat de Llombai. Y lo hizo, tal como reseña en la introducción de su libro, con “una investigació local feta amb tècnica microhistòrica”.  Los descendientes de aquellos vecinos con los que convivió durante sus largos años de investigación se lo agradecemos.

Gràcies, Manuel.


One Comment

Jesús dice:

12/12/2013 at 02:18

Me encanta el artículo y me quedo con la siguiente frase “Como un orfebre fue reconstruyendo las familias que poblaron aquellos años. Revisó uno a uno los bautizos, bodas y defunciones de cientos de llombaínos, entre 1620 y 1820, para juntar padres con hijos, hermanos con hermanas…”.

Esa frase me motiva a seguir con mi investigación ya que de alguna manera engloba el resultado dee la misma para la región en donde investigo a mis ancestros, que si bien no he logrado avanzar mucho hacia atrás en número de generaciones, si me ha permitido ir uniendo a individuos, que en apariencia no tienen relación, con un ancestro en común.

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