Somos un revoltijo de ancestros

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Pobre de aquel que quiera presumir de origen, cuna o pureza de sangre, antes siquiera de dar el primer paso en la búsqueda de sus ancestros. La genealogía también se escribe con renglones torcidos. A veces tan torcidos que la brújula que guardas en el bolsillo no sirve para nada, absolutamente para nada. Que se lo pregunten a Kevin Arnold. ¡Dentro vídeo!.

 

Lo dicho. En el fondo somos un revoltijo de ancestros. No somos más que la mezcla o el batido de decenas (e incluso miles) de personas que nos antecedieron. Cada uno de ellos con sus respectivas circunstancias. Muchos incluso transitaron sin saber de dónde venían ni a dónde iban. Pero hicieron camino. Dibujaron una senda que ahora andamos buscando entre maleza y huellas borradas.

 

Este post es reflexivo y nutritivo. Cuántas veces nos hemos topado con compañeros genealogistas que presumen de su origen noble, hidalgo, casi místico. Y en cuanto se dan la vuelta… ¡zas! un expósito aparece en ese idealizado linaje.

 

Porque por mucho que tracemos la línea paterna de ancestros, familia tras familia, cuando lleguemos a la generación undécima nos encontraremos con ‘apenas’ 1.023 personas más de esa generación que algo tienen que ver en la composición de tu cuerpo serrano. Y os aseguro que es ciertamente improbable que 1.024 personas vengan, sean y piensen de la misma manera. Y si alcanzamos la generación 16ª son sólo 32.768 nuestros antepasados directos de una misma época. Con tanta gente está claro que más de uno aborrece el fútbol, aunque en aquel momento ni existiera el football.

 

Para no señalar con el dedo me pongo de ejemplo. De verdad verdadera. El apellido paterno del autor de este artefacto es Boix. Se trata de un apellido  muy concentrado en la cornisa mediterránea, entre Alicante y Girona. Así se puede apreciar en la web del INE. Pincha aquí.

Regala la historia de tu familia

 

Sin embargo, en mis investigaciones, mi ancestro más ancestral se pierde por tierras del ‘Reyno de Castilla’. ¿Verdad, Juan Boix? Y atascado estoy de momento en Minglanilla. Con mi abuelete octavo Juan. Él es uno de los 512 componentes de la generación décima de mis ancestros, si me cuento a mí mismo como la primera generación. Me lío, me lío. Vamos a aclararlo.

 

De esta ‘alineación’ de 512 flamantes antepasados de la misma quinta -que vivió entre los años 1650 y 1750- sólo he podido encontrar e identificar a 148. Los restantes 364 andan más escondidos que María Rosario. Y curiosamente, de esos 148 abueletes, al menos 20 ya lo son por partida doble o triple. Es decir, que algunos de sus múltiples nietos se casaron entre ellos y comparten antepasados. El círculo que se cierra. Cosas de la endogamia y los grados de consanguinidad. Vamos, que son abuelos pluriempleados. Casi como ahora.

 

Con todo ese batiburrillo de datos, veamos de qué está compuesto un servidor, aparte de los componentes químicos habituales tales como:

Oxígeno: 65,0%
Carbono: 19,37%
Hidrógeno: 10,0%
Nitrógeno: 3,2%
Calcio: 1,38%
Fósforo: 0,64%
Cloro: 0,18%
Potasio: 0,22%
Hierro: 0,00005 %

 

Tachán, tachán, Enrique Boix J. está compuesto por las siguientes sustancias genealo-geográficas. ¡Toma palabro!

81,89% de origen incierto.
7,42% de Enguera. (¡Viva San Miguel!)
5,85% de Llombai. (Vixca Sant Antoni!)
1,17% de Catadau. (Vixca!)
0,78% de Real de Gandia. (Vixca la Verge del Rosari!)
0,58% de Alfarp. (A la vora del riu Magre m’he deixat les espardenyes…)
0,58% de Valencia. (Cap i casal.)
0,39% de Villalonga. (O Vilallonga, tanto da…)
0,19% de Alberic. (Al rico panquemado…)
0,19% de Alboraya. (A la rica horchata…)
0,19% de Xàtiva. (Amunt Olímpic!)
0,19% de Sagunto. (Gran castillo y gran teatro…)

 

Como podéis ver, aún me queda faena por delante para descubrir la fórmula secreta de mi sustancia genealógica. Todo un revoltijo de ancestros.  ¿Y tú de qué estás hecho?


9 Comments

Joseph dice:

26/08/2014 at 17:00

Bueno, yo de revoltijo nada. Soy el resultado del caos universal. Trato de ordenar este caos un poco como tu Enrique. De los de origen “cierto” probablemente también podemos descontar un 10% de ciertos. Como no tenemos un ojo en la frente todavía funciona el sistema que nos ha llevado a donde estamos. Muchas gracias de nuevo por otro articulo tan divertido.
Saludos, Joseph

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Armando dice:

06/02/2014 at 21:53

Es verdad, somos un revoltijo de ancestros y hizo falta que se conocieran y….demás todos ellos para que estemos aquí. Pero lo de los porcentajes es aun más incierto. Geneticamente somos 50% de nuestro padre y 50% de nuestra madre pero eso no quiere decir que seamos un 25% de cada uno de nuestros abuelos ni un 12,5% de cada uno de nuestros bisabuelos. La propoción puede variar, así puede ocurrir que aunque llevemos un primer apellido transmitido por línea paterna, genéticamnete tengamos mucho menos de él que de los demás.

Un saludo y enhorabuena por el blog.

Armando

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Enrique Boix dice:

19/02/2014 at 11:47

Interesante apunte, Armando. Prometo avanzar en mis estudios de Genética.

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marbla dice:

20/01/2014 at 21:18

Que razón tiene este post. Describes lo que más me gusta de la genealogía. La primera rama que encontré fué una rama noble, por que era la más fácil de buscar y continuar, había muchos datos de ella. Pero éso me introdujo el gusanillo de investigar por mis otros apellidos. LLevo varios años y entre mi marido y yo hemos encontrado más de tres mil antepasados.
Para mí es algo maravilloso, aunque mis hijos no lo valoran aún demasiado, dicen mamá con sus cosas raras, el poder decirles a ellos que para que estén en este mundo ha sido necesario que se unan personas muy dispares.
Por ejemplo, entre mis quintos abuelos ( 64) más los quintos abuelos de mi marido (otros 64), nacido el más viejo en 1802, nos encontramos con antepasados que han vivido en 17 países, tales como italia, portugal, españa, argelia, marruecos,, francia, holanda, belgica,, alemania, inglaterra, filipinas, cuba, puerto rico, rusia, estados unidos, argentina y hungria.
Me he encontrado con un abuelo gitano, con varios abuelos y abuelas judias, con otros anglicanos y con muchos católicos. Con las profesiones más diversas, tales como especulador de sanguijuelas, mineros, abogados, medicos, dentistas, bodegueros, amaestrador de burros, organero, futbolista, empleados, tenderos, militares, cornetas y de alta graduación, campesinos, obreros, maestro y barbero.
En tan sólo doscientos años se han unido todos estos personajes de características tan distintas para que mis hijos se hallen en este mundo. Me parece maravilloso lo que se puede aprender con la genealogía. Ah, y se me olvidaba, también tenemos un abuelito cura, etc…

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Manuel dice:

06/01/2014 at 21:48

Por suerte o por desgracia tuve la ocasión de encontrar un archivo donde aparecían todos mis antepasados; pude comprobar que verdad es lo que dice este artículo. De mis dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos. . . Dieciséis tatarabuelos, en fin, descubrí algo tan obvio pero en lo que nunca había pensado: Que de una generación a la anterior siempre es es doble que suma y suma y suma. Y así, al llegar al año 1600 mi árbol genealógico contaba con miles y miles de nombres. Y si me remontaba algunos años más encontraba que el libro entero, nombre por nombre, todos eran antepasados míos: Ricos, pobres y de toda clase y condición. Que tal seria si nos remontamos al año 1000? Pues me atrevería a decir que a esas alturas somos descendientes de todos los que vivieron allá por el año 1000. Seguro.

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Marisol M. dice:

04/01/2014 at 17:49

hahahaha muy bueno tu post…si lo que dices es muy cierto…y aunque …casos de casos …como por ejemplo el mío, la endogamia se hizo tan fuerte …que ya no se que numero de prima soy de mi misma…te comento que fácil no fue… el llegar a saber que soy la nieta en línea directa numero 33 del CID Campeador …bueno conjuntamente con miles mas asumo…más mi caso divertídisimo…donde me tarde 20 años en construir una sola línea de parentesco: la materna materna materna hasta el infinito…esta llena de hermosisimas damas que hacen de mi origen un gran orgullo para el futuro. Como decía el lema de la línea focal de mis ancestros, de esta línea materna materna…antes de pasar a América: De la casta y por la casta todo…más y sino se hubieran comportado de esta manera, mucho mas dificil y perdida que Tú Maria Rosario estaría…claro que hay otras líneas, que no se prestan, cobran y dan el vuelto como esta materna mía…y es ahí, …que como ya ni siquiera hay registros del apellido en las tierras originarias …esas si que me las traen de cabeza y otras líneas con apellidos tan comunes en Canarias, que son para tomarmelo con calma…pero el ser genealogista es un reto maravilloso en donde cada antepasado te llena de sabiduría, permitirte el reconocerles, no importando su origen, solo saber que te co-crearon, hace que les respetes, les ames y les bendigas, por saber que esos miles te dieron origen…y pues nada sigamos haciendo lista…Gran saludo! NOTA aparte, es el que debo comentar que me hice genealogísta para poder entender porque esta familia aún hoy, en la actualidad, mantenía un comportamiento tan sólido en valores, principios y creencias…y la endogamia dió respuesta a eso y más!

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Red de Antepasados dice:

02/01/2014 at 13:00

Enrique me encanta tu post. Tan pronto presumimos de tener ancestros “cualunques” aparece uno más notorio o al revés como mencionas en tu post. Gracias por tu visión al respecto y colocar ese tono divertido a la Genealogía.
Un abrazo y sigue escribiendo, que inspiras a muchos 😉

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Valle dice:

30/12/2013 at 17:25

Muy bueno, me ha encantado lo del revoltijo. Cada uno el suyo, pero revoltijos todos. Un saludo.

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Mª Hortensia Soriano Limonge dice:

30/12/2013 at 15:37

Un tanto por ciento y un revoltijo.

Enrique, cuanta razón que tienes ! Da igual el símil que utilicemos para poder explicar lo que fuimos, y somos. Nuestro ADN, nuestros ancestros, nosotros mismos , ese revoltijo, los tantos por ciento y por qué no, una receta que lleva desde el inicio de los tiempos, que en algunas ocasiones y depende del cocinero surge algunas variaciones o mutaciones. Somo un origen que ha ido evolucionando, ha dado paso a aquellas personas que han sido los ingredientes de nuestras familias, los porcentajes. Una pizquita de aquí, un poquito de allá. Unos ojos verdes y otros marrones. Unos gestos heredados de un abuelo o una forma de hablar peculiar.
Caramba! que riqueza la que poseemos y nos nos damos cuenta de ello! Pero nosotros los “locuelos” aquellos que nos dedicamos,que dedicamos nuestra pasión a revivir a nuestros antepasados, a mostrar su identidad para que el resto de la familia los conozcan, somos unos buenos cocineros y ayudados por ellos nuestros ancestros preparamos la mejor de las recetas. Y la pluralidad ? y las experiencias vividas? y tantas cosas aprendidas que seguro quedan en nosotros y que aquellos que fueron familia, nos guían.
Un maravilloso revoltijo-unos porcentajes, sin exclusividades. Somos uno en todos y todos en uno !
Somos una esencia que se transmite vida a vida.

Un saludo,
Hortensia

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