¿Papá, por qué somos genealogistas?

Por | · · · · · · · | Genealogía menuda | 13 comentarios en ¿Papá, por qué somos genealogistas?

Pues no lo sé realmente, hijo mío. Quizás sea por ti. Para que tengas algo que contarle a tus hijos sobre tu familia. O fue por tu abuelo paterno, al que los recuerdos se le escurrieron de las manos, como arena, antes de marcharse.  O pueda que sea por mí. Un simple acto de egoísmo compartido, para dejar constancia de mi tránsito por este valle de lágrimas.

Lo que parece evidente es que todos nos hemos hecho genealogistas más tarde de lo que debiéramos, aunque siempre confiamos en que nunca es demasiado tarde. Tuve una abuela centenaria a la que echo de menos, entre otras muchas cosas, para recolectar sus recuerdos y plasmarlos en negro sobre blanco, en 625 líneas o en Alta Definición. Añoro su queso frito, sus tazones de leche caliente, sus anécdotas de la infancia (allá por los años 20) y su memoria siempre fresca.

-¿La abuelita Milagro?
-Sí, la abuelita. Bueno, tu bisabuela en realidad. Aún te llegó a conocer cuando tenías unos meses.
-Papá, ¿me dejas buscar antepasados en el GDS?
-Espera, hijo mío, que estoy escribiendo en el blog.

Aún recuerdo los primeros apuntes en el Personal Ancestral File de FamilySearch, aquel programita de los mormones donde iba apuntando a tus abuelos, primos, bisabuelos… Y a ti te tocó, querido hijo, ser el número 1 del listado de registros. Estrenamos nuestro primer archivo Gedcom con nada menos que 195 personas en el verano de 2007. Y nos parecían muchas. Y como a tu padre le encanta contarte batallitas (a lo abuelo Cebolleta con ligeros toques de Reporter Tribulete), enseguida te embauqué para la causa genealogista.

Ahora, a tus siete años, te sabes de memoria los nombres de tus bisabuelos y algún tatarabuelo; conoces los apellidos habituales de la familia y enseguida los señalas con el dedo cuando vemos algún apellido familiar por la calle, en carteles y toldos de tiendas al por menor; manejas el GDS casi mejor que el señor Casals; paseas por los cementerios atento a las lápidas y enseguida reconoces las tumbas de la familia…

De vez en cuando sacas de un cajón tu pequeño árbol genealógico, plegado y desplegado miles de veces, para echarle un vistazo. Y sonríes orgulloso al saber que naciste el mismo día que tu abuelo cuarto, José Boix Adam, pero 185 años después. Y así seguimos, padre e hijo, buscando ancestros y atrapando recuerdos. Para que no se escapen. Esta vez sí que no se nos escapan. Aprieta bien fuerte y que no se deshaga el lazo.

Regala la historia de tu familia

Porque nuestro cuerpo es una sencilla y frágil alacena donde guardamos los recuerdos. A veces llega la carcoma, con nombre de un señor muy listo de Baviera, y nuestras viviencias almacenadas se convierten en serrín. Y te das cuenta tarde, quizás demasiado tarde.  Lo intentas recoger con tus manos pero apenas queda nada. En la genealogía se cumple siempre una de las leyes de la existencia humana: se añora lo que se acaba de perder. Echas de tripas corazón e intentas darle forma a ese mosaico desordenado de recuerdos. Una labor que sabes que será interminable, a veces dolorosa, e incluso tierna y entrañable.

-Ací va nàixer el iaio Enrique.
-Però ara és un garage.
-Sí, abans era una casa xicoteta, amb un pati i tot.
-Tinc sed, papà. Anem a beure a la font del iaio?

Quizás ayudó a convertirnos en detectives genealógicos el día que me tropecé con aquellas escrituras antiguas. Un puñado de nombres y apellidos de la familia, algunos más conocidos que otros. Y me pudo la curiosidad, ese vicio virtuoso de los que nos sentimos periodistas en todo momento, seamos ejercientes o no. Y la investigación genealógica pasó de afición a vicio y de hobby a legado familiar. Un legado compartido que se reparte en cajas, apuntes, fotos, libros, archivos que ya se han adueñado de todos los rincones de nuestra casa.

Supongo que no hay una razón única para adentrarse en esto de la genealogía doméstica.

¿Y tú, querido lector, por qué te hiciste genealogista?

Post Scriptum: En la imagen que ilustra este artículo aparecen el autor y su hijo Enric, ante ‘la font del iaio Enrique’, en Llombai (Valencia).


13 Comments

Antonieta castillo. dice:

30/05/2017 at 16:16

Excelente !! Me encanto. Las historias de mi abuela me han ayudado A lo largo de Las busquedas De lis antepasados.
Gracias por compartir!!

Responder

Ângela Loura dice:

30/01/2017 at 19:30

Já há um ano tinha passado por aqui, e o Facebook relembrou-me desta publicação. De facto, quem entra no fantástico mundo da Genealogia dificilmente sai. Eu digo que a Genealogia é um bichinho que se entranha em nós. Estou sempre em pesquisas, e sempre a aprender.

Responder

elida aponte sanchez dice:

31/08/2014 at 06:58

Yo encontré esclavos y lesbianas en mi árbol genealógico y eso no me sorprende, me llena de orgullo, ya que comprendí por qué soy feminista lesbiana en mi país venezuela.Elida Aponte Sanchez

Responder

Enrique Boix dice:

10/09/2014 at 14:23

Gracias por compartir tus palabras.

Responder

rbmuy dice:

30/08/2014 at 21:50

Desde niña tuve curiosidad sobre los antepasados, pero me aficioné a la genealogía al emigrar con una hija de dos años: de pronto me di cuenta de que no sólo no crecería cerca de abuelos, tíos, primos… sino que probablemente al hacerse adulta tampoco tendría la geografía donde vivieron sus vidas, nada en común como no fuera el recuerdo de las historias que le contáramos sus padres. Por eso mis carpetas de “muertitos” como ella les llama además de los datos filiatorios tienen fotos de sus casas, de sus pueblos, explicaciones económicas, historias de migraciones… Empecé esta tarea con culpa por no poder hacer que mi hija disfrute de su familia extendida y sigue hoy creo que con menos culpa y mucho placer.

Responder

Enrique Boix dice:

30/08/2014 at 22:06

Entrañables palabras. Y muy tierno lo de las carpetas de muertitos. Gracias.

Responder

Maria Ysabel dice:

21/02/2014 at 12:02

que precioso BLOG!!!

Responder

M. Dolores Galvez dice:

01/02/2014 at 23:52

Siempre he sentido curiosidad por mis antepasados, pero con la desgracia de que a quien preguntaba no me sabían responder porque ellos nunca le han importado este tema, soy la rara de la familia. Gracias a internet he visto cuantas personas hay como yo y eso me emociona. Yo también tengo una curiosidad tremenda pero no se como buscar y no quiero irme de este mundo sin saber mas. Un saludo.

Responder

Carmen dice:

30/01/2014 at 16:23

Yo que soy una recién llegada a éste mundo (aunque siempre he preguntado a mis abuelos sobre sus familias, sus cosas, dónde vivían… curiosa que es una) aún no sé que es un GDS… dile a tu niño que me dé unas clases… a a la mía , que también tiene 7 años y seguro que lo pilla antes!!
Pero también voy recolectando apellidos, procedencias, fotos, testamentos, invitaciones de boda, recordatorios de muertos… Una afición apasionante aunque no siempre comprendida.
Me ha encantado leer tu post, muchas gracias.

Responder

Jesus dice:

18/01/2014 at 06:44

Simplemente genial, me encanta este post.

Responder

José Casas dice:

16/01/2014 at 18:15

Me gusto mucho tu articulo, es estupendo, como añoro lo que tu bien dices, las memorias de mis dos abuelas ambas nonagenarios, (una española y la otra mexicana) bien poco escuche sus recuerdos, siempre había algo mas interesante, como ir con los amigos a jugar fut etc., que el estar sentado y atento a lo que relataban cuando las asaltaban sus recuerdos…como las echo de menos. El mes que entra cumplo los 80 tacos y me esta pasando lo mismo, los nietos no me escuchan, es por esta razón que lo estoy dejando por escrito, a lo mejor algún día lo leerán. Saludos afectuosos desde México. Pepe Casas

Responder

Miriam Garsaball dice:

16/01/2014 at 10:00

Un placer compartir este gran mundo de búsquedas familiares.
Da gusto ver que los hijos se implican en algo importante para nosotros. El mio solo tiene 3 añitos pero espero sea tan curioso como lo soy yo.

Responder

tataranietos dice:

16/01/2014 at 09:10

Ay, Enrique! Que nos ponemos de acuerdo para escribir sobre lo mismo el mismo día sin decirnos nada… Un día lo preparamos, de verdad. Tu post como siempre, ¡eres muy bueno!, tú hijo con 7 años ya maneja el GDS… Pues si empieza así dentro de 10 años nos da sopas con onda a todos. Un abrazo.

Responder

Deja tu comentario