Historias anónimas

Por | · · · · | Hablamos de Valencia | 1 comentario en Historias anónimas

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De vez en cuando la vida se nos ofrece tal cual es, tal cual era, entre las páginas amarillentas de esos libros que acumulan polvo y olvido en tantos Archivos e Iglesias. Entre antepasado y antepasado brotan pequeñas historias que parecían muertas por el tiempo y la ausencia. Son retales de vidas anónimas, estampas añejas que recuperan el color por un momento hasta que pasamos a la siguiente página.

 

De esta manera, hojeando con tranquilidad los Quinque Libri de Alboraya, en busca de más información de la familia de mi abuelo undécimo Llorenç Lliso Tudela, me encontré con una anotación del retor mossén Vicente, que me dejó pensativo. Dice así:

 

A quinze de octubre de 1598 soterrí en lo vas de les ànimes a un fadrí nomenat Francesc, segons deyen natural de Valencia, lo qual morí sobtat veremant en la alqueria de Tanso. Aní per ell ab la creu mallor i portili un llansol per a mortalla…

 

Le he colocado un par de tildes para que se entienda mejor, aunque lo he transcrito tal como está. Su traducción al castellano sería más o menos la que sigue: “A 15 de octubre de 1598 enterré en el vaso de las almas a un mozo llamado Francesc, según dicen (era) natural de Valencia. Murió de repente mientras vendimiaba en la alquería de Tanso. Fui a por él con la cruz mayor y le llevé una sábana para amortajarlo…”

 

Uno se imagina al mossén, solo o con la ayuda del sacristán, cruzando los campos con la cruz enhiesta a cuestas y los útiles correspondientes para estas emergencias del alma. Por la misma huerta que ahora surcan ciclistas, caminantes colesterosos, labradores en motocicleta y estudiantes rumbo a la Universitat Politècnica. Quizás por los mismos caminos que el autor de estas líneas transita para desintoxicarse del asfalto urbano.

 

En apenas tres o cuatro líneas, don Vicente ha dejado escrita una crónica de sucesos. De un suceso tal vez anodino y sin interés, que apenas habría ocupado hoy un breve en la columna de un diario de papel, como tantos que dejé escrito en mi época de redactor de sucesos en los lejanos años 90. Porque nuestro mossén no necesitó la ayuda de ningún equipo forense ni del CSI para levantar el cuerpo del malogrado Francesc y ponerlo a los pies del Altísimo, en la humilde y concurrida fosa ‘de les ànimes’.

Retales de vidas pasadas - Unas colección de historias familiares salvadas del olvido

 

No sabemos nada más de la víctima. Tal vez acudió ese mismo día a ganarse el jornal, después de caminar de alquería en alquería, del camino de Vera al del Palmaret, buscando con qué ganarse una hogaza de pan y un puñado de higos secos. Quizás alguien le echó en falta en la capital. Una Valencia todavía con aires moriscos, a una década escasa de la expulsión de los hijos de Mahoma. Un éxodo del que se han cumplido ya cuatro largos siglos. Desconocemos si le lloró una madre menesterosa. No sabemos tampoco si se cansaron de buscarle por las callejuelas que envolvían el Miguelete y dejaron de guardarle un plato en la mesa. Tal vez incluso era el hijo único de una familia cuyo legado se difuminó tras esta muerte entre las acequias.

 

Estampa de la actual Huerta de Alboraya. Al fondo, el mar y sus apartamentos.

Estampa de la actual Huerta de Alboraya. Al fondo, el mar y sus apartamentos.

 

La letra casi ilegible del mossén añade algunos detalles más. Cuenta don Vicente que Tanso, el patrón, pagó unas cuantas libras por el alma de Francesc. También lo hizo un hombre llamado Boyra. Incluso entre la difícil letra del sacerdote huertano se entrevé que se vendió la ropa del fallecido a un tal ‘Ponacio’. Las tres misas que le cantó mossén Vicente en la Iglesia de Alboraya sirvieron de epílogo a esta pequeña historia recuperada del olvido. Sólo han transcurrido 415 años para revivirla de nuevo.

 

Estas historias anónimas son como esas postales con remitente desconocido que solemos encontrar en desvanes, rastrillos y portales en internet. ¿Llegaron alguna vez a su destinatario?

 

El puente de Serranos de Valencia con las Torres al fondo en una postal custodiada en la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu.

El puente de Serranos de Valencia con las Torres al fondo, en una postal custodiada en la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu.


One Comment

mocamzu dice:

19/02/2014 at 12:08

Me gusta. Este ha sido curtito, como diria una personita que ambos conocemos.;)

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