Melodías, bailes y flirteos

Por | · · · · · · · · · | Genealogía doméstica | 1 comentario en Melodías, bailes y flirteos

No anda muy lejos la primavera y ya nos ponemos dulzones. Gentes adictas o aprensivas al amor anhelan y temen que el pinchadiscos les toque la fibra sensible con melodias encadenadas. “Mira, han puesto nuestra canción. ¿Bailamos?” ‘Cada canción, un recuerdo’, como decía aquel programa de radio. ¿Y cuál era la banda sonora de nuestros antepasados en momentos de romance y arrumacos?

 

Desfilan en nuestras investigaciones las vidas de nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos… Protagonizan filmes mudos en blanco y negro. Entre archivo y archivo descubrimos canciones y bailes para colorear y musicar sus momentos más íntimos y festivos. Muchas de estas melodías danzarinas aparecen en cancioneros recuperados del olvido. En formato libro y en cedé. En spotify y mp3. Tradición, folclore y modernidad en nuestras manos.[mv-hr width=” "]

 

“Les fadrines moixentines totes van de cinc en cinc. L’una li diu a l’altra: ‘Que ganes de novio tinc”. Pep Gimeno ‘Botifarra’ canta esta ‘Jota vella de Moixent’.

 

Aquí tenemos a las mozas de Moixent, en edad de criar y merecer, exhibiendo su soltería por la calle. Ellas y ellos pasean por plazoletas, caminos y avenidas, manteniendo la distancia prudencial que marca el codigo de circulación de los enamorados. De los enamorados de entonces. Las madres miran y vigilan en la distancia. Los padres prefieren no mirar, no saber, hasta que la cosa vaya en serio.

 

Los quintos rondan a las mozas por las calles, con nocturnidad y alevosía. Suenan guitarras y guitarrones mientras la margarita se deshoja o se marchita. Por el tiempo o la distancia. En ese inmortal arte de la seducción, juegos de palabras atrevidas se cuelan entre las rendijas de la férrea educación religiosa. El alcohol compartido y la llegada del servicio militar echan el resto.

 

 

 

 

Esta es la versión edulcorada de ‘Ja ve Sento’, apta para todas las audiencias en horario ‘prime time’, extraída de un capítulo de la serie de televisión ‘L’Alqueria Blanca’. Tradicionalmente han circulado versiones más atrevidas como la que grabó el grupo valenciano Bajoqueta Rock. Si tienes instalado Spotify aquí puedes disfrutarla:

Puntos de venta en Enguera de 'Memoria de un naufragio'

 

 

Las notas del pentagrama han acompañado siempre a nuestros antepasados, próximos y lejanos, en su actividad diaria y en ocasiones especiales. Toda una tradición sonora que mezcla rimas pícaras con estribillos devotos y loores al santoral municipal. También para hacer más llevaderas siegas, vendimias y manufacturas. En bodas, bautizos y defunciones. Sí, hay campanadas que erizan el vello y rasgan el alma. Toques de difuntos.

 

Como hemos visto y escuchado, partituras y bailes se han unido para adornar flirteos y conquistas amorososas. Un recolector de viejas melodías como Antoni Guzmán Madrigal, enguerino para más señas, llevó a papel impreso una historia que desconocía de mis propios antepasados.

 

Mi tatarabuelo Vicente Barrón tenía un molino de trigo y junto a su mujer, Josefa Aleixandre, debió pensar que “la mejor manera de asegurarse el futuro de sus seis hijas (entre ellas mi bisabuela Isabel) sería darles una buena formación. Y eso, en la segunda mitad del siglo XIX, significaba enseñarles todo lo necesario para el matrimonio. Aparte de saber leer y escribir con una delicada caligrafía y de otras labores domésticas, las seis hermanas aprendieron el ‘baile de cuentas’.  Una cosa que les aseguraba la admiración del resto de los participantes en los saraos públicos”. Incluso las buenas familias contrataban a un ‘maestro de cuentas’ para tales menesteres.

 

Danzas y estribillos antiguos se cuelan en nuestras investigaciones genealógicas, gracias a los recolectores de viejas canciones y a los custodios de la tradición oral. Todo un tesoro que necesita algo más que bolitas de alcanfor para que lleguen a los nietos de nuestros nietos. Toda una herencia que se enriquece con las canciones que vamos incorporando en nuestro caminar diario. Contrastes sonoros de ayer y de hoy. Movimientos, susurros y recuerdos se amontonan de repente…

 

 

 

“Why can’t we be ourselves like we were yesterday? I’m not sure what this could mean…”

 

Post Scriptum: La ilustración que abre estas lineas es obra del pintor italiano Eugene de Blaas (1843-1932) y lleva por título ‘La serenata’.


One Comment

Familia Limonge dice:

27/02/2014 at 20:39

Melodía, bailes y flirteos.
Y menos mal que estas melodías permitían a nuestros antepasados “arrimarse ” un poco dentro de lo permitido. Y que brotaran sensaciones y emociones en esos bailes y ademas consentidos por los mayores. Que las melodías y los bailes les facilitaban las cosas y que no era necesario llevar detrás algunos ojos (carabinas) que vigilaran, por que ya estaba el pueblo entero disimulando con las miradas.
Y un beso, ni se les ocurriera, y una distancia en el momento de baile. En ocasiones se buscaban aquellos puntos de la plaza donde la luz no llegaba y quizás había un simulacro de beso, deprisa y ha escondidas.
Coloretes en las mejillas no les hacían falta, ya les salían a las mozas cuando los ojos de los amados de reojo las seguían. Ilusiones y amoríos que ayudados con canciones, hacían posibles los flirteos de aquellas jóvenes generaciones.
Y es cierto que algunas son canciones picaronas e insinuantes, pero necesarias para el cortejo de aquellos amantes.
Y ya no hablemos de los momentos que procuraban los novios, esos segundos inciertos de “que si nos ven, o no” pues un beso te robé.. ¡Ay Vicente de mi vida!, ¡Ay Amparito de mi corazón!. De repente se escuchada desde dentro la voz de un padre que decía a los novios: ¡ Ché toqueu palmes !
Un saludo,
Hortensia Soriano Limonge

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