La vida entre dos fechas

Por | · · · · · | Genealogía doméstica | 8 comentarios en La vida entre dos fechas

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En genealogía, la unión entre dos puntos no tiene por qué ser una línea recta. La vida entre dos fechas es un trazo discontinuo, a veces invisible, en ocasiones indeleble. No hay goma capaz de borrar hitos amargos en la línea vital de nuestros antepasados. Por mucho que queramos. Por mucho azúcar glas que echemos. Amarguras y vacíos. También esperan con las manos abiertas que les digamos qué fue de ellos mismos.

 

Cargamos sobre nuestros hombros con un buen capazo de ancestros desconocidos, mudos, sin rostro y con un par de fechas adjuntas: nacimiento y muerte. Y a veces ni eso. Son vidas que flotan en siglos pasados. No hemos conseguido que pendan de ningún año en concreto. Ahí están. Ahí siguen. Y las pinzas se amontonan en el cestillo.

 

Nos emocionamos con cada ‘abuelito’ que encontramos. Les abrimos la puerta de nuestro árbol genealógico a pesar de que llegan desnudos y con el rostro difuminado. Apenas sabemos nada de ellos. Ni siquiera les preguntamos si quieren entrar. “Palante, palante…”  Y antes de que pestañeen… ¡zas! número de control al canto. Los descubrimos en la última línea de una partida de bautismo o en el vecindario redactado por un escribano de pulso firme. La abuela de la criatura, de nombre Caterina. El ‘cap de casa’, Miquel Barberá. Y a por el cromo siguiente.

 

Ahí aguardan en fila de a uno. Formales y modosos. Esperan que les dediquemos un tiempo en nuestras investigaciones. Quieren saber la causa o la razón de su aparición en nuestras vidas. “¿Yo qué tengo que ver contigo, hijo mío? ¿A santo de qué me has sacado de las tinieblas del olvido?”  Los más ancianos esperan sentados en sillas de enea. Son demasiadas centurias pasadas como para seguir plantados.

 

Sabemos más de alguno de nuestros 4.096 abuelos undécimos que de cualquiera de nuestros ocho bisabuelos. Paradojas y misterios de la genealogía doméstica. La de andar por casa, la tuya, la mía, la de todos. Nos abrigamos con los recuerdos de nuestras familias en momentos de zozobra y duda. Nosotros también caminamos desnortados, entre nieblas y brumas, buscando respuestas. Cada hallazgo añade una pizca más de misterio a nuestras pesquisas. Adicción pura y dura la cosa esta de buscar antepasados.

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Nos quedamos embelesados mirando la ‘ficha’ de algún ancestro, con más huecos que datos. Recitamos en voz alta su nombre como una poesía escolar: “Cecilia Guerola”. Nació un martes de junio de hace 239 años. Se casó con Antonio y tuvieron a Vicente. Conocemos el nombre de los padrinos de Cecilia. Y los de sus padres, abuelos y bisabuelos. Y nada más. Fin. Ella sigue sentada con Vicente en su regazo. Ignorante de sus anhelos y sus temores.

 

Al final de la cola se mantiene despierto y firme Joan Vidal. La ‘ficha’ dice que es uno de mis 8.192 abuelos duodécimos. Número de control: 1.453. Tiene el aspecto de ser un hombre bien plantado. Su sangre llegó hasta mí a través de mi bisabuela paterna Maria Loreto Climent. El método Sousa-Stradonitz le asigna al bueno de Joan el número XIV-12010. Confía en saber pronto con qué se ganó el pan, por qué tiene callos en las manos, por qué su esposa Guisabet palideció de repente en una mañana de invierno… Pasa ante mí un niño de corta edad con una ristra de preguntas en la mano. Descalzo y hambriento.

 

Un ‘masclet’ de mediodía me devuelve a la realidad, frente al teclado, tejiendo un par de cuartillas de reflexiones repentinas. El viento agita con fuerza las banderolas de plástico. Accuradio desliza melodías de la nueva era a través del piano de Marc Enfroy: ‘Awakening’. Termino de despertarme de este paseo por eras pasadas. Ellos siguen esperando y yo sigo buscando.

 

Post Scriptum: La ilustración que encabeza estas líneas es un fragmento del cuadro ‘Misa en la ermita’, obra del pintor valenciano José Benlliure Gil (Valencia, 1855-1937). El lienzo pertenece a la colección del Museu de Belles Arts ‘San Pío V’ de Valencia.


8 Comments

Carmen dice:

20/03/2014 at 11:48

Hola Enrique,
como siempre, como decimos en Francia tus textos “remuent les entrailles”. Cada vez que te leo, tengo la misma idea. Porque este chico, no escribe libros. Sigo en frances, me va mejor. Ton écriture est fluide, tu rends tes textes vivants et passionnants. Intentalo Hijo, estoy Segura que eres capaz de hacerlo.
Besos de Marruecos.

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angel carbonell dice:

05/03/2014 at 02:30

Enrique, ¡GENIAL! no se puede expresar o describir mejor todo eso que todos pensamos e imaginamos de nuestros abuelitos…Enhorabuena! Que gran, Enrique! Mil gracias. Da gusto leerte todas las semanas.

Desde luego que debemos ser de la misma “especie rara” porque a mi pasa lo mismo que a vosotros Hortensia.
Hoy mismo he escrito algo muy parecido en el último post de mi blog “MISCELÀNEA FAMILIA”: Mi trastatarabuelo Antonio se aburría en el Cielo con tanta Paz y tanta Gloria y estaba deseando mostrarme el camino a Valencia (…) Otro que mandaba pistas y se lo debió pasar en grande hasta que salió toda su documentación que me permitió dp. investigar en la Huerta de Valencia (…)

Una noche antes de que eso ocurriera soñé con él. Se me apareció de repente ,abriendo una ventana interior que daba a una estancia vieja o antigua como una sacristía o algo así y me ofrecía sonriendo un libro enorme abierto de par en par.
Esa mañana me acerqué al AGA por si acaso había suerte y apareció su expediente laboral enterito ¡¡un tesoro documental!! Entre otras joyas contenía su Partida de Bautismo de 1836 (copia literal de la original que se quemó en la Guerra Civil) Yo daba botes de alegría y le di mil gracias porque fue un regalo suyo que me hizo desde el Cielo como premio a mi tenacidad y al amor que le puse a todas mis investigaciones. Aún sigo convencido de que fue así.

Ese expediente lo estuve buscando por todas partes, removí Roma con Santiago en Madrid capital y nada de nada y fijaos ¡¡lo tenía aquí al ladito de casa!! siempre me acordaré de ese día.

Yo creo que algunos “abuelitos” si quieren que les encontremos Enrique, claro que si. De hecho pienso que muchos no se han ido del todo, o nosotros sin querer los traemos de vuelta, al ocuparnos de ellos de alguna manera.
Eso creo yo, es solo mi humilde opinión o lo que yo siento, porque en realidad todo esto es una cuestión de sensibilidad.

Un abrazo muy fuerte para todos.
Ángel Carbonell
Pd:Estáis todos invitados a pasaros por mi blog y dejarme un breve comentario.

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Familia Limonge dice:

05/03/2014 at 10:40

Pero bueno Angel, tu no sabes bien la alegría que me dá encontrar compañeros de mi misma “especie rara” .
Y es que eso que me dicen como: “Y tu que haces en los cementerios y que haces buscando muertos “.
Por favor ! que una lo que busca es FAMILIA.
Me ha encantado tus palabras y tienes mucha razón porque Enrique escribe que da gusto, podrían echarme páginas y
páginas y no me cansaría de leerlo. Y no es porque una sea valenciana y además de El Cabañal, pero ese “toque” de
Enrique es muy valenciano.
Nuestros ancestros que están allí arriba, sentados en un banco viéndonos, se lo pasan muy bien y seguramente comentan:
mira fulanito que paliza se esta dando mirando libros de inhumaciones , buscando a sotanito y no hay forma. “Pobret”.

Quisiera compartir con vosotros mi experiencia con mi tatarabuelo, y es que él es el gran “culpable” de que yo empezara la búsqueda de mi historia familiar. Macario, que así se llama el interfecto, ha estado jugando conmigo desde el principio.
A través de Family Search ,a los cuales estoy eternamente agradecida, he podido encontrar mi rama italiana de mi Macario y fijaros si tiene guasa la cosa que he encontrado hasta los tatarabuelos de mi tatarabuelo Macario y él ni rastro. A través de los por los registros online de Family Search encontré a mis ancestros italianos y al final tuve que solicitar los microfilms para ver si encontraba a mi Macario. Casualidades de la genealogía (que sí las hay) el centro de Familia de los mormones lo tengo detrás de casa y allí es donde voy todas las semanas a dejarme mis ojos (con todo el gusto del mundo) buscando familia.
Un tarde llegue al centro de de familia y cuando me senté en la silla y antes de poner el microfilm comente a mis compañeros
de “batallas de visionado” : ¡ esta tarde encuentro a mi Macario! y me respondieron:¡ muy segura estas tú!.
Así que lo primero que aparece en la cinta son los Atto di Nacista y el mes de Enero, el mes de Febrero y de repente ¡Zas! un nombre y unas sensaciones y unos sentimientos, ¡tantos! Macario Limongi Lamarca. y no podía articular palabra, solo salían lágrimas. Era EL mi tatarabuelo que quiso premiarme mis más de cinco años buscándolo.
Creo que me entiendes perfectamente Angel, Enrique o cualquiera de nosotros que sentimos la genealogía.

Un abrazo para todos y gracias.

Angel pasare por tu blog y dejare un comentario

Hortensia Soriano Limonge

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Enrique Boix dice:

05/03/2014 at 11:11

Gracias, Ángel y Hortensia por vuestros comentarios.

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tataranietos dice:

04/03/2014 at 11:47

Algún día nosotros estaremos en la cola de las investigaciones de otros y diremos algo parecido a lo que tú sugieres: “¿Yo qué tengo que ver contigo, hijo mío?” eso, o les meteremos un rollo padre sobre la genealogía.

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Mª Carmen Ramos dice:

04/03/2014 at 10:17

Yo empecé con la investigación de mi genealogía paterna hace muchos años por una especie de necesidad y poco a poco esto me llevó a formarme en la terapia familiar sistémica. Actualmente trabajo en mi gabinete utilizando la genealogía del paciente como punto de partida hacia su ubicación en su propio sistema familiar; ellos con mi ayuda descubren aquellos asuntos “olvidados” o “excluídos” que requieren de una mirada para que el síntoma o desajuste que les lleva a la consulta, desaparezca o disminuya. Conocer la historia familiar es una gran ayuda para todos

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Enrique Boix dice:

05/03/2014 at 11:12

Mmm… Terapia familiar sistémica. Interesante. Tomo nota.

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Familia Limonge dice:

04/03/2014 at 09:38

Buenos días para todos:
Enrique, en estos momentos que acabo de leerte, me has dejado sin palabras, porque todas las que podría utilizar ya la has escrito tú. En estas lineas describes a la perfección los sentimientos que tenemos nosotros los locuelos de la genealogía. Siempre he comentado que para mi la genealogía era eso, un sentimiento y en muchas ocasiones incluso ha habido gente que se ha extrañado de mi forma de verla, así sentida. En estas lineas tuyas, entre esos datos y esos nombres hay muchas emociones y al leerlas yo también me he emocionado. Sé que hay muchas maneras de sentir, y sé que muchos de los que buscan a la familia piensan que solo son datos y si hay algún titulo mejor, pero la sencillez que hay entre lineas y el afán por revivir a nuestros ancestros están ahí. Es las vidas entre dos fechas de los nuestros, de nuestros orígenes, de nuestras familias, de todos aquellos que las formaron , sus lugares de nacimiento que hoy hacen que yo tenga el “corazón repartío”, aquel que un día pertenecía a El Cabañal y Valencia, que se fue dividiendo en parcelitas que fueron ocupando cada uno de mis ancestros. Esos cariños, esas emociones y esos sentimientos que tú tan bien describes y escribes en estas lineas. Pensaba que yo era un caso raro en esto de la genealogía porque “siento demasiado a la familia”, pero me encanta leer estos sentimientos sinceros, sencillos y de corazón. ¡Gracias!
Sabes, yo soy de la opinión que nuestros antepasados nos ayudan y nos guía en nuestras búsquedas, y ellos que están de charreta los unos con lo otros sentaditos, como dices en sillas de enea, y conversan. Desde “arriba” nos ayudan en esta pasión. Mi tatabuelo, fue mi inspiración para empezar mis búsquedas, y sí tengo datos, poquitos y me ha costado más de 5 años encontrar su fecha de nacimiento, pero sé que se casó en Castellon pero la segunda fecha todavía no la he podido encontrar. En muchas ocasiones antes de encontrar su fecha de nacimiento, levantaba los ojos y le decía : ” Tatarabuelo Macario échame una manita ” y siempre he pensado que él desde “arriba” se lo pasa genial enviadome pistas, como en un juego de mesa, para que resuelva el “misterio familiar”
Un saludo,
Hortensia Soriano Limonge

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