La caja de los ancestros

Por | · · · · · · | Asesoramiento | 6 comentarios en La caja de los ancestros

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Postales de países cercanos y tiempos lejanos. La mitad de un carné profesional que añora su pedazo ausente. El retrato de un “cambrer de l’altra part de la barra”. Un libro de familia amarillento. Un salvoconducto de la posguerra, de cuando España aún sobrevivía en blanco y negro. Varias estampas funerarias con sus jaculatorias adjuntas… y las campanas de la ruzafeña iglesia de San Valero tañendo por la bisabuela maña.

 

Marta ha abierto la caja de los antepasados y de ella han escapado decenas de recuerdos olvidados. Esa pequeña maleta de aire ‘vintage’ es como la caja de un puzzle de un número indefinido de piezas. Como la maleta de un viajante que transita de posada en posada. Estampas y documentos brotan ahora desordenados y desorientados sobre la mesa. Tantos años agazapados esperando el momento. Surgen dudas y preguntas. Algunas sin respuesta.

 

Es el primer paso. El episodio piloto. El capítulo inicial de la historia familiar de nuestra amiga. Armada con una libretilla y un rotulador y con la ayuda de Hojas de Boj, andamos ahora poniendo fechas a esos rostros en blanco y negro. De archivo en archivo, vamos avanzando casillas en el tablero de la genealogía doméstica. En ocasiones, alguna búsqueda infructuosa nos invita a aguardar un par de turnos antes de agitar de nuevo el cubilete.

 

Y ya no hay marcha atrás. ¿Quién le dice a un niño con la boca chocolateada que cierre la caja de bombones? Quien lo prueba, repite y no lo deja. Hablamos de genealogía. De esta benigna caja de Pandora no surgen truenos ni tempestades, sólo recuerdos. Dulces, amargos y agridulces. Son piezas de Lego -o de Tente para los cuarentones- con las que montar nuestro árbol genealógico. Cada una de un color, de un sabor, de un lugar diferentes.

 

La bella Italia en vivo por la ventanilla del tren en las vísperas de su último viaje. Tres hermanos nacidos el siglo pasado, a la vora del riu i la mar, que no sobreviven a los estragos de la guerra. Un maestro de escuela que reparte sabiduría por los pueblicos de Teruel. El hijo de un labrador que llega a la ciudad con la maleta cargada de ilusiones para convertirse en artesano. Un tío deportado en un campo de concentración nazi…

Hazte con un ejemplar de Retales de vidas pasadas

 

Son unos cuantos retales de vida que vamos enhebrando de la saga familiar de Marta. Y acabamos de empezar. ¿Hay alguien que pueda permanecer quieto, ciego, sordo y callado ante su propia historia familiar? Nosotros no podemos ni queremos. ¿Y tú? Te invitamos a buscar y abrir la caja de tus ancestros. ¿Necesitas ayuda? Aquí nos tienes. En Hojas de Boj. Hojas en blanco donde escribir tu historia. Despacio y con buena letra. ¿Empezamos?

 

Post Scriptum: La fotografía que ilustra este artículo es obra de nuestra nueva aficionada a la genealogía.


6 Comments

Marta Pradas dice:

19/06/2014 at 22:48

Enhorabuena por el post Quique, como siempre genial. Me ha encantado, y pienso que tienes un don para la genealogía, para hilvanar todos estos retales de historia y luego contarlo.
Y sí Carlos, la fotografía es de verdad, la maleta se llama fin de semana, aunque en casa la conocemos como la caja de los antepasados. Por que allí guardamos todas las cartas, documentos, recordatorios y apuntes de las generaciones que ya no están. Por suerte soy de no tirar y vivo en la misma casa donde lo hicieron ellos, y solo hay que abrir la caja para destapar los recuerdos familiares. Y te aseguro que lo hacemos a menudo. Todo custodiado por el atillo que pienso pudo acompañar a la familia aragonesa en su traslado para siempre a Valencia. Es uno de las joyas de la casa junto a su hermana la caja de las fotografías.

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Carles Bosch Moya dice:

21/06/2014 at 10:22

Hola, Marta y Enrique, en ningun momento dudé que la foto fuera falsa, pero, como es tan buena y refleja a la perfección la situación que estoy viviendo al vaciar la casa de mi padre, que me parecía imposible la casualidad del tema con mi situación. Marta, si no me habias dado suficiente, en mi fibra sensible con todo lo que sale en la foto, ahora lo rematas con “su hermana la caja de fotografias. En mi caso han sido tres cajas de fotografias, que cada una de ellas, dejando a parte el contenido, que de por sí ya es un tesoro, como digo, cada caja tiene su historia particular y su recuerdo de como llegaron antes de guardar recuerdos. Una era una caja de un lote de Cinzano, preciosa, madrera, con una pintura con escena marina, otra una caja de galletas que siempre habian tenido mis abuelos. La otra, la clasica caja del Colacao, trae en mi memoria aquellos desayunos y meriendas de cuando era pequeño.

Felicidades a los dos

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Enrique Boix dice:

21/06/2014 at 11:30

Gràcies Carles pels teus comentaris… i el Cola-Cao!!!

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Carles Bosch Moya dice:

19/06/2014 at 15:19

No se, si la foto y los objetos que salen son autenticos o un atrezzo, para ilustrar el tema. Pero no puedo dejar de comentar que hace tres semanas que murió mi padre y en su casa apareció todo lo que sale en la fotografia. desde la maleta antigua, en mi caso de cuero, a los pasaportes verdes, el pañuelo de hacer “Farcells” como lo llamamos en Cataluña, la documerntación antigua, tanto de la republica, como revistas sobre Hitler, diarios con la inaguración de la plaza I. Cerda de Barcelona, etc. Cantidad de cartas de mi madre con una amiga en EEUU. Que no he podido leer por desconocimiento del ingles.
De todo esto saco, que en el caso de mi padre, no solo tengo, como de la mayoria de los antepasados, las partidas de nacimieno, matrimonio y defunción, si no que puedo rellenar su apartado, con infinidad de documentación tanto de su paso por la marina, como por su vida laboral con sus correspondientes reconocimientos médicos que en su momento nos ocultó a la familia, etc.
Todos aquellos que tengais ocasión de haceros con la documentación familiar., no perdais tiempo en esperar que nuestro familiar se muera. Pedir le en vida que os la pasa, o al menos que os deje sacar copia de todo. Porque de seguro que siempre hay en todas las familias, el pariente dispuesto antes que nadie a ayudar a vaciar el piso y en un sant i amen, con su buena fé, nos ha tirado “Toda esa porqueria de papeles viejos, que no se por que se guardaban”. Lo digo por experiencia propia y ajena

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Enrique Boix dice:

19/06/2014 at 15:35

Estimado Carles, doy fe de que cuanto aparece en la foto es auténtico y real. No es atrezzo ni cartón piedra.

Marta es buena fotógrafa y supo captar el alma de esa pequeña maleta.

Gracias por tus comentarios y consejos.

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miriam dice:

19/06/2014 at 14:19

me encanta tu forma de contar las cosas!!! ole y ole! No me siento tan sola en este mundillo que nadie de mi alrededor entiende.

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