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Parada y fonda

Aprovechamos agosto para ordenar nuestro desván genealógico y retomar fuerzas para el próximo curso

EL PUEBLO. Para los urbanitas que habitan el mundo genealógico el pueblo es el punto de partida, el alfa, el origen de todo. Llega el estío y regresan los hijos y nietos de Vicent el forner, Milagros la de Eliseo, Facunda la del hostal o Mauricio el herrero. Nuevos rostros inundan la plaza de la fuente, la de las eras o la de la Iglesia. Son ellos, los emigrantes que nunca acabaron de marcharse, los que aún recuerdan los arañazos y moratones ganados en edad infantil, corriendo o en bicicleta por el adoquinado de la plaza de la fuente o de la Iglesia. 

- “¿Y tú de quien eres?”. Es la pregunta del verano, la que inicia trazados genealógicos improvisados, a vuela pluma, en el portal de la casa de la abuela o en la cola del pan.
- “Soy hijo de Fina, la mayor de Eliseo y Milagro, de la calle del Pilar”. Es el apunte recurrente para presentarte, para señalar los lazos que te unen a la tierra que te acoge de nuevo. La de tus antepasados.
- “Ay, chico, es verdad, tienes la misma cara que tu padre”. Los genes no engañan. Mi hija se parece a mí. Yo me parezco a mi padre. Él se parecía a su madre… Parentescos y parecidos se alternan en armonía por los siglos de los siglos.

De fondo suena 99 Luftballons, de Nena, mientras reanimo a golpe de tecla este blog genealógico, que ahora toma un descanso hasta septiembre. Noventa y nueve globos rojos. Noventa y nueve recuerdos me asaltan, me abruman, al escuchar esta cancioncilla discotequera. Fotogramas de una adolescencia que casi me parece prehistórica se encadenan de una manera desordenada. Para arrancarme un puñado de sonrisas y algunos suspiros.

Parada y fonda. Para repostar y ordenar nuestro desván genealógico. Para alimentar nuestra bodega de nuevas historias que contar, retales de vidas sencillas de otros tiempos. El calor hizo menguar nuestras últimas apariciones en Hojas de Boj. La espera entre post y post se fue alargando más de lo debido. La constancia es una sustancia que se disuelve si no la cuidas con esmero, con mimo y disciplina.

Volvemos en septiembre. Hojas de Boj tiene cita con el horticultor de guardia, para un tratamiento de choque que le devuelva todo el vigor necesario para el arranque del próximo curso. Volveremos con el aroma a plumier recién estrenado, con los plastidecor y los rotus Carioca listos, con el alma recargada al 100%. Mientras tanto, disfrutad de los vivos, los que están ahí, los que nos soportan y nos quieren a pesar de nuestras andanzas genealógicas. Nuestros ancestros siempre pueden esperar un poquito más. ¿No lo han hecho ya? Pero no nos hagamos de rogar demasiado. Feliz verano.

Post Scriptum: La imagen que ilustra estas líneas pertenece a un fotograma de la película ‘Bienvenido Mister Marshall’ (1953) de Luis García Berlanga.

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