“…y tu abuela es judía!”

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Don Joseph Poblador andaba esos días preocupado por qué ropajes debería llevarse a Enguera. Recién acabado el invierno aún refrescaba por las noches y no era cuestión de enfermar y faltar en el trabajo. Al fin y al cabo sus jefes eran los Inquisidores Apostólicos del Arzobispado de Valencia. No sabemos si se llevó un par de mudas pero imaginamos que cargó con papel y tinta abundantes. Tenía una misión: entrevistar a una docena de testigos para comprobar la limpieza de sangre de aquel labrador llamado Juan Marín Melchor, aspirante a Familiar del Santo Oficio, y su esposa Vicenta Guerola.

 

En aquellos días las tierras valencianas aún humeaban tras la humillante victoria borbónica. Joseph Poblador dejó su tranquila labor como beneficiado de la Parroquia de Algemesí y marchó a Enguera, como notario y comisario del Santo Oficio, para escudriñar en los antecedentes familiares de Juan Marín. Para aquellas gentes que carecían de ascendencia noble, ser familiar de la Inquisición era algo más que actuar como celosos y secretos guardianes de la fe y la doctrina católicas. Suponía diferenciarse de los demás y, de paso, disponer de algún beneficio fiscal.

 

Joseph sabía que el encargo no era fácil. El 3 de abril de 1712 comenzó la rueda de interrogatorios. Y lo hizo con el único familiar del Santo Oficio que ejercía en Enguera: Damián Sánchiz. Tenía preparadas 14 preguntas. Todas ellas versaban sobre el origen, costumbres, modales, vicios y virtudes del pretendiente, su esposa y sus padres y abuelos respectivos.  Todo ello con el acento puesto expresamente en averiguar si cada uno de ellos ha sido y son “cristianos viejos, limpios, de limpia sangre, sin raza, ni mácula, ni descendencia de judíos, moros, conversos, ni de otra secta nuevamente convertidos”.

 

El primer testigo no tardó en esparcir las primeras dudas. Después de describir la pureza y bondad de casi todo el árbol genealógico de Juan Marín, Damián se detuvo en Isabel, la abuela paterna del pretendiente. “Mi abuelo Damián, ya difunto, que hoy tendría más de cien años, contaba que Isabel Barberán descendía de casta de judíos. Y me aconsejó que no emparentara con ella y sus descendientes”. Mala cosa. No hizo falta que el comisario arzobispal insistiera demasiado ni le enfocara en los ojos. Damián siguió su relato: “Además, esa Barberán descendía de una mujer apellidada Griñana, que vivía en Fuente la Higuera y estaba casada con un mesonero”.

 

Declaración de Damián Sánchiz sobre el supuesto origen judío de la abuela de Juan Marín. (AHN, Inquisición, 694, Exp. 7)

 

El interrogador seguía tomando nota. Damián proseguía con su relato. “Y el propio apellido de Isabel no es Barberán sino Barbarán”.  Es aquí cuando un genealogista se queda con los ojos como platos. El vigente familiar del Santo Oficio aseguró que la abuela de Juan Marín quería ocultar su ascendencia judía y por eso “había tomado el apellido de Barberán, pues en esta tierra está bien opinado en materia de limpieza”.

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Para ahondar en la gravedad del asunto, Damián relató la reciente pelea entre dos sobrinos del pretendiente y un chaval llamado Francisco Sarrión. Los primeros acusaron al segundo de ladrón y éste les respondió que eran “unos judíos rancios”; lo que constituía para el actual familiar una prueba de cargo contra el aspirante (y competencia en el cargo). Pero aún quedaban trapos sucios por sacar.

 

Dos sobrinos de la abuela Isabel, que ejercian su ministerio sacerdotal en Enguera, habían quemado los Quinque Libri más antiguos de Enguera para ocultar el pasado judío de su tía, según siempre la versión del testigo. Incluso añadió que ambos hermanos habían sido excomulgados automáticamente por tales hechos y por ello se “habían secado hasta morir”.

 

Después de sepultar de dudas la reputación de la abuela, dos sobrinos y dos tíos del pretendiente, Damián se ensañó con los hijos de Juan Marín. Las palabras fluían solas. “Tiene nueve hijos, tres varones y seis hembras, y todos en edad competente para contraer matrimonio pero a todos los tiene sin tomar estado, porque no hay nadie que quiera emparentar con él, teniéndole por infecto y de mala raza”.  Tras las 14 preguntas, Damián cedió el asiento al siguiente testigo. No consta si una sonrisa asomó por su rastro antes de cerrar la puerta.

 

Don Joseph Poblador se levantó, estiró las piernas y miró por el ventanuco de aquella estancia. Se adivinaba la silueta del Piquet. Cuando giró la cabeza ya tenía delante a Juan Sanz, un labrador de 63 años. Éste repitió la creencia de que Isabel Barberán descendía de judíos, aunque añadió que era un rumor que nació hace dos años, pero que no tiene mayor fundamento que “la malicia del que se lo inventó”, porque “así lo piensan los hombres de razón de esta villa y los más bien intencionados”.

 

Al preguntarle el notario si conocía al actual familiar del Santo Oficio le vino la memoria al labrador. “Ahora me acuerdo de oír decir que este Damián es el que esparció la voz de la infección y por ello no se hablan entre ellos”. El segundo testigo se despidió después de destacar que la familia del pretendiente “acostumbra a ocupar empleos honrosos”.

 

Un testigo a favor y otro en contra. Aún quedaba una decena larga de comparecientes para resolver el empate. Todo un mundo de rencillas que afloran en el expediente de limpieza de sangre de Juan Marín, que obtuvimos microfilmado del Archivo Histórico Nacional hace cinco años.

 

Información genealógica de Juan Marín. (AHN, Inquisición, 694, Exp. 7).

 

El tercero en comparecer fue un pastor de 65 años llamado Juan Palop, que puso una X en la quiniela al asegurar que desconocía el origen cristiano o judío de la familia del aspirante porque se había criado en el campo y era “enemigo de oír conversaciones de cosas semejantes”.

 

Como no tenía clara la cosa, don Joseph Poblador acabó interrogando a un total de 24 vecinos, entre ellos labradores, ‘peraires’, tundidores, un presbítero, don Miguel el médico y el boticario don Joseph Guillem, que rechazó los rumores y dijo que los familiares de Juan Marín “habían emparentado con lo mejor de la villa sin reparo alguno”. Algunos señalaron a Damián como el causante de las habladurías sobre el supuesto origen judío de Isabel Barberán. Incluso aseguraron que lo hizo movido por la venganza, después de que un hijo suyo fuera rechazado consecutivamente para casarse con sendas mozas del pueblo, descendientes ambas de Isabel Barberán.

 

Para terminar de aclararlo todo, Joseph marchó a Fuente la Higuera y repasó “partida a partida” los libros parroquiales entre 1535 y 1600. Encontró muchos Griñana pero ningún Barberán o Barbarán. Así que finiquitó su labor señalando que el pretendiente Juan Marín Melchor era “digno y merecedor de cualquier gracia”.

 

Damián Sánchiz debió de sentirse encolerizado porque alentó supuestamente un escrito (firmado por varios escribanos y el alcalde de Enguera) para quejarse de que algunos testigos habían sido sobornados y adoctrinados por el aspirante a familiar con la complicidad de un notario llamado Cristóbal Cabezas, (pariente lejano del autor de este exteeeeeeenso post). La cosa no quedó ahí y se celebró una audiencia en la sede del Santo Oficio en Valencia, donde acudió el citado Damián y otros testigos. La sesión se inició el 27 de junio de 1712 y duró varias semanas.

 

Nuevas voces siguieron apuntando con el dedo a Damián como difusor de los rumores. Se desveló que ya había tachado de judío a un anterior familiar del Santo Oficio e incluso que era sospechoso de sobornar a varios testigos en un caso anterior. Lo hizo aprovechando la oscuridad de la capilla de la Virgen de Gracia de la Iglesia de Enguera, donde se reunía en secreto con algunos vecinos.

 

La balanza se inclinaba por el lado del aspirante a empleado de la Inquisición. Y un detalle curioso. La familia de Damián Sánchiz estuvo a punto de llegar a las manos con la de Juan Marín “en una fiesta de toros que por San Miguel del año 1711 se corrió en dicha villa”, según recoge el expediente 7 del legajo 694 de la sección Inquisición del Archivo Histórico Nacional. Gracias a ello sabemos que hace 300 años ya se celebraban ‘bous al carrer’ en las calles de Enguera. Un nuevo apunte de cultura popular.

 

La última palabra la tuvo el Inquisidor Fiscal del Santo Oficio de Valencia, quien dejó escrito el 18 de julio de 1712, con una complicada letra, que “la nota de infección opuesta al pretendiente Juan Marín Melchor por el apellido de su abuela Isabel Barberán es despreciable”. El fiscal valoró la buena opinión del resto de testigos, apeló a actos positivos (como el hecho de que algunos parientes de Juan Marín sí superaron la prueba en su momento) y criticó que Damián recurriera a lo que dijeron su padre y su abuelo “ya difuntos”. Como en tantos casos en esta vida, la culpa se la endosan siempre a los muertos.

 

Al final, el 29 de julio de 1712, Juan Marín Melchor (cuyo nombre completo según su partida bautismal era Juan Jusepe Melchor Marín Aparicio) juró como familiar del Santo Oficio. No consta si tomó el relevo de su oponente, Damián Sánchiz, contra quien el fiscal pidió actuar “como convenga por sus graves crímenes”, dada su actitud ante la instrucción de las informaciones genealógicas de Juan Marín.

 

En definitiva, éste es uno de los miles de expedientes de limpieza de sangre que custodia el Archivo Histórico Nacional, que reflejan las rencillas, peleas, embustes y sobornos que rodean la consecución del título de familiar del Santo Oficio. Como fuente genealógica de primer orden, además, nos sirve para descubrir hasta seis generaciones de algún antepasado, ya que en este caso figuran las transcripciones de los matrimonios de unos bisabuelos paternos y unos abuelos terceros del pretendiente. A continuación podéis ver el árbol genealógico (en colorines)  de Juan Marín nacido a partir de los datos que contiene el citado expediente.

 

Árbol genealógico de Juan Marín y Vicenta Guerola. (Pincha en la imagen para ampliar.

 

Para la elaboración de este artículo hemos necesitado, además de silencio y buena luz, la copia en microfilm del citado expediente, remitido por el AHN en 2009  por un coste que rondaba los 20 €; además de un escáner de negativos que adquirimos hace unos cuantos años en el Lidl, por 40 euros. En media tarde y con algo de maña recortamos los negativos en tiras de cinco imágenes y los digitalizamos. En otra mañana nos leímos todo el expediente, de unas 270 páginas. Otra tarde más la empleamos para escribir el post y dejarlo la mar de aseado.

 

La estructura del expediente es muy sencilla. Primero aparece la información genealógica aportada por el pretendiente, donde constan las transcripciones de sus bautismos y desposorios además de los de sus padres, abuelos y ascendientes de su esposa. Luego figura el anuncio del Tribunal, que encarga a un comisario para que averigüe la certeza de dichas informaciones en los pueblos de origen del aspirante.

 

Constan también las 14 preguntas que debe realizar a un mínimo de 12 testigos. En este caso, dadas las sospechas sobre la abuela Isabel Barberán, fueron 24 los testigos, que suelen ser varones ancianos, familiares del Santo Oficio, presbíteros y demás gente de orden. Sigue la calificación del comisario, unas audiencias posteriores con nuevos interrogatorios, el informe del fiscal inquisidor y la decisión final del Tribunal del Santo Oficio.

 

Por último, como apunte interesante para aquellos que investigan el apellido Barberán en Enguera, a lo largo del expediente salen referencias a otra rama, “infectada por mancha de judíos”, relacionada con los Almenara, una conocida familia de notarios. Incluso uno de los testigos señaló que los Barberán más puros y limpios están asentados en Enguera desde la época del rey Jaime I. Hace 800 años, casi nada. Eso sí, no cita fuente alguna.

 

Post Scriptum: La imagen de la abuelita con su gaiato que encabeza el artículo es una recreación de una antigua fotografía de la agencia Efe tomada en los años 60.


29 Comments

graciela dice:

22/03/2015 at 23:12

Por favor, necesito saber si Usted podria ayudarme a encontrar y hacer los pasos investigativos de una familia de amigos con abuela judia… se que hay un “parate” en la historia familiar de ellos. Saludos cordiales. Grá

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Enrique Boix dice:

30/03/2015 at 11:11

Estimada Graciela. Ya le he respondido a su correo personal.

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Marisa dice:

30/10/2014 at 20:39

Tus artículos son interesantisimos, y tu labor enconmiable, ya desde ahora te seguiré leyendo, nos transportas a otros tiempos.
Un saludo y enhorabuena.

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Jorge Marin dice:

08/10/2014 at 17:38

Me ha gustado leer mucho este articulo y todos los que publicas en ellos se ve mucho trabajo y mucho cariño por la genealogia y por nuestros ascendientes comunes…. Ah yo también tengo en casa otro Juan Marín …les separan 302 años.Saludos Quique

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Enrique Boix dice:

08/10/2014 at 17:41

Gracias, primo. 😉

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Joaquín dice:

04/10/2014 at 16:48

Como siempre ha sido un placer leerte.
Saludos,

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Enrique Boix dice:

08/10/2014 at 17:41

Gracias, Joaquín y Marina.

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Marina dice:

03/10/2014 at 10:31

¡Felicidades!
Muchas gracias por tus articulos, son un verdadero viaje en el tiempo.

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Javier García Escoms dice:

02/10/2014 at 22:42

Enrique fantástico artículo, desde el principio entras en la intriga de como acabará el asunto. Curioso tema la limpieza de sangre.

Saludos.

Javier García Escoms
Carlet

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Enrique Boix dice:

02/10/2014 at 22:49

Gracias Javier y María José por vuestras palabras.

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María José Sarrion dice:

02/10/2014 at 14:42

Me ha encantado saber un poquito más de nuestros ancestros…
Una gran labor Quique!!

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Josè Casas dice:

02/10/2014 at 02:44

Estimado Enrique:
Nuevamente nos deleitas con una estupenda, bien lograda y amena investigación, la haces aparecer tan fácil, cuando te has quemado las pestañas durante semanas (meses) enteras ¿que no te cansas?. Te felicito sinceramente, tu amigo desde México que mucho te estima.
Pepe Casas

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Enrique Boix dice:

02/10/2014 at 08:52

Muchas gracias Pepe por tus cariñosas palabras y fidelidad de ultramar.

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Monica dice:

01/10/2014 at 21:25

Bravo

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Miguel Angel Yanes Luque dice:

01/10/2014 at 13:46

Fantástico documento y como mencionas, seis generaciones con un árbol muy completo. Aparecen apellidos antiguos que comparto en mi árbol genealógico procedentes de Enguera: Aparicio, Marín.

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Enrique Boix dice:

01/10/2014 at 13:50

Pues entonces, no lo dude, seguro que somos familia…

Saludos, Miguel Ángel.

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Antonio Alfaro dice:

01/10/2014 at 13:07

Enrique, un ameno y magnífico ejemplo de cómo la mera sospecha de tener antepasados judíos podía arruinar las aspiraciones de una familia. Hay miles de documentos con habladurías de este tipo, no las creamos, tenemos que ir hasta las pruebas reales y contundentes.

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Enrique Boix dice:

01/10/2014 at 13:42

Muchas gracias por sus palabras, Antonio. Lo curioso es que por difundir mis artículos en foros y grupos genealógicos, algunos que presumen de ser ‘veteranos genealogistas’ se hayan sentido molestos e incluso haya sido bloqueado en algún grupo. Imagino que esto pasa en cualquier familia. Saludos.

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Juan dice:

01/10/2014 at 12:27

Enrique, otra vez una entrada de las que te dejan encantado. Una mezcla de investigación, genealogía y novela negra, donde se introduce el dato histórico con la recreación del momento y las vivencias de los personajes. Un estilo propio en el que eres un maestro.
Felicidades de nuevo,

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Enrique Boix dice:

01/10/2014 at 12:30

Gracias Juan por tus palabras y tu fidelidad. Como bien explico, el artículo necesita su tiempo de elaboración. No se hace en un ratillo… 😉

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Pili Sanchez dice:

01/10/2014 at 11:14

Muchas gracias.
Se que su padre fue Guillermo Bonal y que vino de Francia.
La madre de Pedro se llamaba Rafaela Capilla.
Ahi pierdo la pista.
Tambien se que Pedro se caso con Joaquina Bru el 2-5-1791.
Eso es todo lo que se.
Gracias de nuevo.
Un abrazo
Pili Sanchez

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Enrique Boix dice:

01/10/2014 at 12:16

Andabas bien encaminada, Pili. Pedro Bonal fue bautizado en Enguera el 3 de febrero de 1769. Hijo de Guillermo Bonal, de nación francesa, natural de Repont, Parroquia de Balbost, Opispado de San Hox, Reyno de Vuernia, y Rafaela Capilla, natural de San Phelipe (la actual Xàtiva).

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Pili Sanchez dice:

01/10/2014 at 15:49

No se como lo has hecho pero muchisimas gracias!!!!
Suelo leer tus articulos porque me gusta mucho como le das vida a los olvidados y cuando he visto Enguera se me ha puesto la piel de gallina…
Ya ves, tan importante es saber las cosas, como saber a quien preguntarle.

Vuelvo a decirlo, muchas gracias, y si alguna vez necesitas saber algo de ELDA, no dudes pedirlo.

Un gran abrazo,

Pili Sanchez

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Enrique Boix dice:

01/10/2014 at 15:55

Elda… donde nadie puede ir descalzo por ley. Pues de esas tierras vino mi abuelo sexto Joseph Juan Calatayud, un notario de buena familia, del que hablé en el post http://hojasdeboj.com/2014/03/12/mira-mira-que-senora-tan-fina/

Saludos y gracias de nuevo por tus palabras.

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"...Y tu abuela es judía". Un relato real de "limpieza de sangre" en la España de 1712 dice:

01/10/2014 at 11:02

[…] "…Y tu abuela es judía". Un relato real de "limpieza de sangre" en la España… […]

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Santi dice:

01/10/2014 at 10:45

Enrique, excelente artículo, a mi entender, aunque sólo te hable como lector aficionado, sabes plasmar muy bien en tus historias lo que debía pasar por la mente de todos los que nos precedieron; sus anhelos, su forma de pensar y actuar, tan diferente y tan distinta a la vez de la nuestra. Por un momento he estado presente en la sala de interrogatorios.

Gran labor la tuya por recuperar estas pequeñas grandes/historias, dejadas casi siempre a parte por otros historiadores, preocupados mas por los “grandes hombres” y “los grandes hechos”.

Saludos, de un descendiente de los Barberán y los Gascón de Enguera. Igual Isabel era abuela mía….

Santiago Barberá

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Enrique Boix dice:

01/10/2014 at 11:04

Gracias por tus sinceras palabras, Santiago. Que igual tus Barberán acompañaron a Jaime I el siglo XIII por tierras enguerinas. Nunca se sabe.

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Pili Sanchez dice:

01/10/2014 at 09:46

Que maravilla de articulo. ¿No te saldria el nombre de Pedro Bonal Capilla nacido en Enguera antes del 1800?
Si tuvieses algun dato te lo agradeceria.
De todas maneras me encantan tus articulos, hasta el proximo.
Un saludo
Pili Sanchez
bonalee2010@gmail.com

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Enrique Boix dice:

01/10/2014 at 10:03

Gracias por tus palabras, Pili. No son apellidos comunes en Enguera, pero miraré mi bola mágica a ver si aparece algún Bonal Capilla.
Saludos.

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