Las mil voces de la genealogía

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Mireia Nieto es genealogista y valiente. Y en los tiempos que corren esta combinación es digna de alabanza y admiración. Además de todo ello, es seguidora y amiga nuestra. Un punto más a su favor (y al nuestro). En estos días inciertos, Mireia viene con un libro bajo el brazo: “Nuevas genealogías. ¿Cómo abordar el árbol genealógico en el siglo XXI?”.

 

Algún lector despistado pensará que nuestra amiga barcelonesa quiere poner al día, con la ayuda de la tecnología, esa cosa que algunos llaman ciencia y que trata de buscar el rastro de nuestros antepasados por los siglos de los siglos. No, no es eso. Es mucho más que eso. Es un libro de lectura obligatoria, repito, obligatoria, para los que nos dedicamos a la caza de ancestros propios y ajenos.

 

Porque Mireia ha dado un paso más. Lo que ofrece en su libro de 152 páginas es alimento para la reflexión sobre las relaciones humanas. “La familia está en crisis”, hemos oído cientos de veces por la calle y (mucho más) por los medios de comunicación. Pero no. La familia no está en crisis. “El modelo de familia está en crisis”, especifican algunas voces. No, tampoco. Lo que está en crisis, por antigua, por avejentada, por caduca, es la definición única y cerrada de la familia.

 

El concepto de familia vive un momento luminoso y Mireia ha recogido con su cazamariposas de investigadora sin tabúes todas las voces que hablan de la familia. Incluso de los que pontifican sobre la misma sin haber parido nunca. La obra de la fundadora de Tataranietos es un libro coral, es la partitura improvisada de las mil voces de la genealogía, de la genealogía viva.

 

Las nuevas familias del siglo XXI, con la ayuda de la ciencia y la caída del telón de muchas convenciones sociales, aportan nuevas genealogías. Y nuevos árboles genealógicos, donde la genética ya no es la única savia que los alimenta. La autora habla de adopciones, homosexualidad, coparentalidad, gestación subrogada, aborto, reproducción asistida, embriones, bioética…

Regala la historia de tu familia

 

Muchas de ellas no son nuevas familias, sino familias descubiertas que ahora han salido a la luz. Y Mireia pone el foco sobre ellas, para que las veamos, para certificar su existencia contra tabúes y censuras. Si los genealogistas clásicos hablan desde el pasado, ella habla desde el presente hacia el futuro. Incluso acuña un nuevo término, la “adopción transespecífica”, la protagonizada por el ser humano y su animal de compañía. Al fin y al cabo, ¿cuántas personas hoy en día sobreviven en este valle de lágrimas gracias a la compañía animal?

 

‘Nuevas genealogías’ es un libro polifónico. Mireia nos hace de cicerone para oír opiniones, dictámenes, reflexiones de todo tipo en torno a las relaciones familiares. En sus páginas caben todos los colores y todos los puntos de vista. No es un libro quieto y unidireccional. Entre sus líneas aflora el debate y la reflexión. Sin tapujos. Sin velos. La autora nos aporta ejemplos de casos, reales y recientes, sobre los nuevos modelos familiares. Casos que nacen de la vida misma. Niños sin filiación legal que habitan en el limbo jurídico, el reconocimiento del tercer sexo en algunos países, la atracción sexual genética, la poligamia, las adopciones abiertas…

 

¿Qué lugar queda en la genealogía familiar, por ejemplo, para los niños que murieron de corta edad, con apenas unas horas de vida, o que se quedaron incluso a las puertas del nuevo mundo? La pérdida de uno o más bebés durante el embarazo o después del parto ha resultado casi siempre sepultada por un espeso silencio. Las madres no han tenido tiempo ni derecho al duelo. Gracias al trabajo de nuestra amiga y colega, los murmullos se han convertido en voces claras y diáfanas.

 

El cuadro de símbolos de los protagonistas de las nuevas genealogías.

El cuadro de símbolos de los protagonistas de las nuevas genealogías.

 

El genealogista clásico, cuyo modelo está en decadencia y urge una revisión general, abusa de las etiquetas y las convenciones, las normas rígidas y establecidas, las líneas rectas entre generaciones. Es como el melómano que organiza sus vinilos por estilos y brama contra el mundo porque arriban nuevos ritmos musicales inclasificables.

 

Los programas informáticos de genealogía nos alertan cuando anotamos un matrimonio homosexual, un niño adoptado, una relación abierta, y estalla su memoria virtual cuando pretendemos apuntar a un niño venido al mundo por gestación subrogada. La genealogía superviviente, la que se adapte, es la que se mantendrá viva. La otra será genealogía muerta. Curiosa paradoja. La genealogía tiene que estar al servicio del presente. Para que la disfruten los vivos con el legado de sus ancestros. Los tiempos cambian. Ya lo canturreó el trovador de Minnesota.

 

Como decíamos, la investigación de la historia familiar necesita nuevos trazos en sus árboles genelógicos. No nos basta una tinta, el blanco y negro, el futuro de la genealogía pasa por interpretar las relaciones familiares en policromía y Mireia nos aporta la caja de plastidecores para que inundemos de colores vivos el mundo genealógico clásico y vetusto. Desde el respeto y la pasión.

 

Concluimos con una cita de la propia autora. “Para amar no se necesita ni un justificante, ni la bendición del Estado, la religión o la sociedad”. Mireia Nieto nos regala pequeñas píldoras para la reflexión en cada página. Después de leerlo, seguro que mirará de otra manera (más positiva, más abierta, con más luz y nuevos colores) a las familias de su alrededor y a la suya propia.


2 Comments

Enrique Boix dice:

28/01/2015 at 11:36

Gracias a ti por compartir tu trabajo.

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tataranietos dice:

28/01/2015 at 11:28

Mil gracias Enrique!
Me he esforzado mucho con este libro, no tenía referentes, ni guías y he tratado de hacer que los genealogistas piensen, reflexionen sobre su trabajo. Merece la pena si he transmitido que la historia familiar es para todos, sin excepción.
Un abrazo!

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