Carreteras secundarias

Por | · · · · · | Divulgación · Genealogía doméstica · Investigación | 1 comentario en Carreteras secundarias

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La genealogía transita por carreteras secundarias. No esperes nunca alcanzar la séptima generación de tus antepasados a través de una autopista de cuatro carriles, en un plis plas y sin repostar. No. Los mil flecos de tu historia familiar están esparcidos en miles de destinos accesibles por vías de segundo y tercer orden, carreteras locales, caminos pedregosos y sendas de cabras. Te toparás con atascos y retenciones. Y más de una vez te tocará abandonar el confort de tu utilitario y caminar con la mochila a la espalda por peñascos y barrancos.

 

Y aun así, habrá lugares a los que nunca llegarás. Por muchos globos que infles jamás alcanzarás las cataratas Paraíso. La genealogía es así, con muchos agujeros negros. Pero quizás por eso tiene su encanto. Cuando traspasas la tercera generación y le das una buena cucharada al tarro de las historias familiares, ya no hay marcha atrás, ya has caído. Has pecado. Te has creado una adicción insuperable. Lo podrás dejar de vez en cuando, pero siempre volverás. El que lo prueba, repite. Has mordido la manzana y lo sabes.

 

Todas estas reflexiones automovilísticas vienen a cuento de la búsqueda infatigable de mi octavo abuelo Juan Boix. Sólo sé de él que tuvo un hijo, mi abuelo séptimo Melchor Boix, y que anduvo por Minglanilla (Cuenca) a mediados del siglo XVII, donde debió nacer el citado Melchor. Este último dejó las tierras castellanas y se asentó definitivamente en 1706 en Llombai, en la comarca valenciana de la Ribera Alta. Aquí casó con Catalina Noverques y dejaron una larga descendencia.

 

 

Inscripción del matrimonio de Melchor y Catalina. (Archivo Parroquial de Llombai).

Inscripción del matrimonio de Melchor y Catalina el 22 de agosto de 1706. (Archivo Parroquial de Llombai).

 

Ya no sé los años que sigo detenido en ese punto. Vengo de un Boix nacido en la provincia de Cuenca. Y todos los libros, libretos, librillos y manuales me dicen que un Boix en tierras de Castilla es tan extraño como un intelectual en ‘Gran Hermano’. Que sí, que hay Boix en decenas de enclaves de tierras valencianas y catalanas, desde el Segura hasta el Llobregat. Así que mi ascendencia concluye en una pieza de puzzle suelta.

 

No sé cuántas veces he vaciado el depósito, yendo de un lado a otro, de archivo en archivo, de pueblo en pueblo, allez hop!, de feria en feria, siempre risueño, recolectando y escribiendo sueños y miserias. Y siempre acabo en un callejón sin salida. Parada y fonda.

Regala la historia de tu familia

 

Pero el otro día saltó la chispa. Descubrí una débil lumbre más allá del horizonte. Y me señalaba un destino: Buñol. Un pueblo valenciano conocido, entre otras cosas, por la afición veraniega de lanzarse a la cara unas cuantas toneladas de tomate. Apenas 80 kilómetros le separan de Minglanilla por la Nacional III, ahora remozada en autovía placentera para acercar la playa a la meseta.

 

Hojeando por enésima vez los índices de los libros parroquiales en el Archivo Diocesano de Valencia descubrí una pequeña concentración de gentes con el apellido Boix en la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol de Buñol. Algunos muy antiguos. Mmm…. enarqué las cejas y me dije: “Cuate, aquí hay tomate”. Y entonces lo vi. Fue como recibir en toda la frente un misil de la Tomatina. No podía ser.  En el folio 174 vuelto del Quinque Libri de los años 1701 a 1750 encontré a Jayme Boix, natural de la Mangranilla (Minglanilla), como abuelo paterno de Agustina Josefa María Boix Villanueva, nacida el día 20 de marzo de 1745 y bautizada el día siguiente.

 

 

Inscripción del nacimiento de Agustina Boix el 21 de marzo de 1745. (Archivo Parroquial de Buñol)

 

Blanco y en botella. ¿No? Creo que hay grandes posibilidades de que el citado Jayme Boix, casado con Atanasia Ximeno, tenga algo que ver con mi abuelo séptimo Melchor, ¿no? Pero una cosa es jugar a la quiniela y otra acertar el resultado. Sin documentos no hay genealogía. Y ahora me falta El Documento, algún papelillo añejo, viejo y amarillento, que conecte a Jayme con Juan. ¿Serán primos? ¿Hermanos? ¿Tío y sobrino? ¿Amigos y vecinos solamente? ¿Ni siquiera amigos, sólo vecinos?

 

Hemos cogido el desvío de la autovía a Buñol y no hemos aclarado casi nada. Sí, lo sé, estamos cerca, tengo un pálpito, pero las corazonadas no alimentan el alma, sólo te inquietan y atormentan. Así que me pasé dos mañanitas en el Archivo Diocesano de Valencia, mirando y remirando, en el anverso y reverso de las bodas, bautizos, defunciones y confirmaciones de los libros parroquiales de Buñol.

 

Ponga un Jaime Boix en su vida

Por delante de mí pasaron hijos, nietos, bisnietos, nueras y cuñados del citado Jayme Boix. Y para más INRI, me dieron los buenos días, muy amablemente, otro Jaime Boix (mayor) y sus dos hijos Esteban y… ¡Jaime Boix (menor)! Así que en apenas un rato éramos tres Jaime Boix y un servidor, cara a cara, en la diminuta sala de investigadores del Diocesano. Dos Jaimes eran padre e hijo, como ya dije, pero el otro (que era precisamente el de Minglanilla) tenía que ser familia por obligación onomástica, aunque seguía faltándome el documento que lo certificara. (Y menos mal que no acudieron los descendientes del Jaime Boix conquense: su hijo Jaime Boix Ximeno, su nieto Jaime Boix Villanueva y su bisnieto Jaime Boix Navarro).  El día de San Jaime debía de ser toda una fiesta en esta familia. 😉

 

Y en cuanto me despisté, ¡zasca!, llegan unos desconocidos y se cargan al Jaime Boix menor delante de mis narices. Fue el 27 de agosto de 1645. Encima, el buen hombre murió “intestado y por manos de enemigos”, según el relato manuscrito del cura de Buñol. Otro crimen sin resolver, como el de la pobre Mariana Rodríguez. Eso sí, el buen mosén se cuidó muy mucho de dejar atado y bien atado quien iba a pagar los funerales por el bien del alma de Jaime Boix menor. Quizás por ello, en el vecindario de Buñol de 1646 (que custodia el Archivo del Reino de Valencia) figuran como cabezas de familia la viuda de Jaime Boix y el cuñado de ésta, Esteban Boix.

 

Esbozo casero de árbol genealógico de los Boix de Buñol.

 

Así que después de la lectura de decenas de partidas sacramentales y la multiplicación de los Jaimes y los peces os dejo un esbozo de árbol genealógico de todos los Boix de Buñol del siglo XVII y principios del XVIII. Un esquema que no sabes nunca si ayuda o lo complica más. Porque las fechas han de cuadrar para que las cábalas encajen. Y los datos van apareciendo en las defunciones y los segundos casamientos de las viudas. Donde menos te lo esperas, encuentras el desenlace al último acertijo.

 

Y luego está Murphy con su puñetera Ley. Sabemos que (uno de los numerosos) Jaime Boix nació en Minglanilla y se casó con la buñolense Atanasia Ximeno. Pero justo los libros que recogen el año en que debieron contraer nupcias… ¡no están! ¡han desaparecido! ¡no se han conservado! Mecachis. Encima, los protocolos notariales que recogen los testamentos que sí hicieron Jaime y Atanasia ante el escribano Miguel Catalá y Vives…. ¡tampoco se conservan!

 

También está la dama de la guadaña, que adelanta por la izquierda antes de que el moribundo otorgue su última voluntad. Y el gran invento del testamento nuncupativo, el que se otorga de palabra ante el ministro de la Iglesia y si te he visto no me acuerdo.

 

Así que después de transitar por varias carreteras secundarias, cruzar baches y datos con otros documentos como la Carta Puebla de 1611, el vecindario de 1646 y algunos apuntes de historia local, he llegado a las siguientes conclusiones:


1. Esto no se acaba nunca (Afortunadamente).

2. Jaime Boix (esposo de Atanasia y nacido en Minglanilla) podría ser hermano de mi Juan Boix y tío de mi abuelo séptimo Melchor Boix. Además, como murió en 1740, debió de nacer después de 1650. Así que de ser hijo de alguien, debería serlo de Esteban Boix, que debió de asentarse en Minglanilla después de 1652, ya que no aparece su defunción en los Quinque Libri.

3. Los hermanos Jaime (asesinado) y Esteban Boix Gil tuvieron sendos hijos llamados Juan Boix. Nacidos en 1653 y 1652 respectivamente, que coinciden con la época en que debió de nacer mi antepasado directo llamado Juan. ¿Será alguno de ellos?

4. Que todo sea azar y coincidencia y mi Juan Boix no tenga nada que ver con los Boix de Buñol. 🙁

5. Si has llegado hasta aquí sin perderte ya te puedo considerar de la familia . 😉


Post Scriptum:
La fotografía que acompaña al titular del artículo, una carretera secundaria que nace de la Ruta 66, es obra de TheFriendlyFiend.


One Comment

Mireia Nieto dice:

17/09/2015 at 11:14

He llegado hasta el final, primo Enrique 🙂

Te felicito porque estás haciendo todo lo que se puede hacer, en alguna rama de mi árbol genealógico estoy igual que tú. Mal de muchos, consuelo de genealogistas!

Un abrazo!

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