Ponga un pobre de solemnidad en su vida

Por | · · · · · · | Divulgación · Genealogía doméstica | 2 comentarios en Ponga un pobre de solemnidad en su vida

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¡Qué mala es la pobreza! Hay quien cantaba que “cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana”. La pasión no está reñida con el hambre, lo sé, aunque no suelen ser buenas compañeras de viaje. ¿Pero qué nos sucede cuando descubrimos antepasados pobres en nuestro árbol genealógico? Nos hemos pasado toooooda la vida esperando emparentar con algún noble o descubrir un hacendado tío en América y de repente… ¡zas! Pobre de solemnidad al canto. Entraba dentro de lo posible. ¿Acaso no ha habido siempre, desde que el mundo es mundo, más pobres que ricos?

 

Todas estas reflexiones vienen a cuento de un sorprendente hallazgo. Hace unos pocos días nuestro amigo y seguidor Tolo, desde tierras baleáricas, compartió este curioso documento que no tiene desperdicio alguno. Despertad a los maestros Luis García Berlanga y Rafael Azcona. Decidles que se asomen por aquí:

 

Boletín de adopción de pobres.

Boletín de adopción de pobres.

Boletín de adopción de pobres.

Reverso del boletín.

 

Sí, lo que has leído. No es un fotomontaje. Es la vida misma de hace siglo y medio. Tienes ante ti un auténtico boletín de adopción de pobres de la Sociedad de San Vicente de Paúl, una organización benéfica y católica fundada en París en 1833. Cada delegación se llama conferencia y en España se instauraron hacia 1850. Esta entidad funciona todavía y si quieres más información, aquí tienes su página web. Según explica la Wikipedia, el objetivo de las conferencias de San Vicente es “ayudar a los pobres para aliviar su sufrimiento y fomentar su dignidad e integridad humana”. Algo digno de admiración, sin duda, pero que enseguida nos ha hecho recordar la entrañable película ‘Plácido’, dirigida por el valenciano García Berlanga y protagonizada por el inolvidable actor catalán Castro Sendra Barrufet, popularmente conocido como Cassen.

 

Para aquellos que no conozcáis esta comedia, os recordamos que está ambientada en las navidades de una ciudad de provincias, donde una empresa fabricante de ollas patrocina una subasta que tiene como objetivo que las familias acomodadas inviten a cenar a un pobre en su mesa.  La película muestra el contraste entre la caridad cristiana y la aparente necesidad de las clases ricas de limpiar su conciencia a través de estas campañas benéficas.

 

La obra de García Berlanga nos muestra muchas veces, el lado amargo de la vida con toques surrealistas y cómicos. Y así sucede con ‘Plácido’. El filme se hace eco de aquellas benéficas campañas del Franquismo en época de villancicos y cascabeles, que se promocionaban con el lema ‘Siente un pobre a la mesa’.  Y todo con la intención de que “en un día  tan señalado no exista un hogar triste”, tal como recogía la prensa a mediados de los 50. El resto del año casi que se busque usted la vida, amigo mío.

Puntos de venta en Enguera de 'Memoria de un naufragio'

 

 

Si analizamos el boletín vemos que recoge los datos básicos para identificar al pobre: sus señas de identidad y —muy importante— lo que paga de alquiler al mes y lo que se gana cada semana con su oficio. El reverso detalla las normas básicas para la adopción de pobres por parte de los miembros de la conferencia de San Vicente de Paúl en Palma de Mallorca, donde el uso de la papeleta es imprescindible para tal cometido. Pero el número de beneficiados tiene un límite, ya que sólo salen a dos pobres por socio. Y, además, tienen siempre preferencia los recomendados por los propios socios antes que los enviados por “personas estrañas á la Sociedad”. Como se puede ver, ¡hasta hay pobres con recomendación!

 

Si volvemos al anverso, descubrimos la verdadera cara de la pobreza, que en este caso —datado sobre el año 1860— es un hombre casado de 83 años, que se dedicaba a recomponer sillas y apenas se ganaba 16 reales a la semana. No hay duda, el bueno de Bartolomé es un pobre de solemnidad.

 

Pobre de solemnidad

¿Pero qué es en realidad un pobre de solemnidad? Mira que lo hemos oído y leído infinidad de veces, ¿pero tenemos claro lo que es? ¿Es un tipo diferente al resto de pobres? La conocida abogada Martu Garrote nos da la pista definitiva en su blog:

 

El Derecho Civil, en la España liberal, entre 1833 y 1868, se constituye la figura del pobre de solemnidad como ciudadano que era acreedor de los beneficios procesales de la pobreza. Desde entonces se utiliza esta expresión para referirse a los que son “oficialmente pobres”, que son pobres acreditados y por ello son susceptibles de recibir ciertos beneficios sociales.

 

 

Es por ello por lo que, en nuestras investigaciones, hemos encontrado gentes que se libraban de la mili o recibían asistencia médica gratuita y fármacos, porque eran pobres acreditados. En los padrones decimonónicos y en los vecindarios de carácter fiscal del antiguo Reino de Valencia —especialmente los de los años 1510 y 1646— se anota a “los pobres miserables y viudas”, que no tienen la obligación de pagar impuestos. Son gentes “que no tenen res i estan en casa d’altres “.   Y qué decir de los que morían con una mano delante y otra detrás. Los párrocos anotaban entonces que el finado no testó “por no tener de qué”. Por ello, el funeral y demás ritos funerarios solían ser sobrios, sencillos y gratis et amore Dei.

 

La pobreza es como el mal tiempo, siempre sale a recibirnos en nuestras indagaciones por los ribazos de la memoria familiar. Todos tenemos antepasados pobres. Porque nuestras genealogías son el reflejo de cada siglo. También se deja entrever entre los anuncios por palabras. Aquí tenéis un curioso ramillete de pobres de solemnidad que se anunciaban en la prensa valenciana a principios del siglo XX para despertar la solidaridad entre los adinerados lectores. Son apuntes de vidas anónimas y dramáticas: Matrimonio indigente con siete niños de corta edad, pobres enfermos en cama, ancianas moribundas…

 

Pobres de solemnidad en la prensa de principios del siglo XX.

Pobres de solemnidad se anuncian en la prensa valenciana de principios del siglo XX.

 

Nos ha salido un triste y menesteroso collage de la solemne pobreza de principios del siglo XX en las calles de la ciudad de Valencia. Hojeando estos periódicos amarillentos también salió a mi encuentro una noticia breve, entre anuncios de vinos finos de mesa y la milagrosa emulsión Scott.  El mismo día que fallecía el ilustre político, abogado y bibliógrafo José Enrique Serrano Morales, encontraba la muerte un hombre de 50 años. Fue hallado moribundo en el camino de la Soledad y expiró al ser conducido a la casa de socorro. Se llamaba Salvador Alaver y era pobre de solemnidad. Cuando la pobreza y la soledad caminan de la mano, el destino te acecha al doblar la esquina. Son los contrastes de la vida.

 

 

Post Scriptum: La ilustración que encabeza estas líneas es una recreación del dibujo del desaparecido Manuel Summers para el cartel de la película ‘Plácido’.

 


2 Comments

Martha gomez dice:

11/05/2016 at 16:36

Me encantó el artículo.
Yo he encontrado muchos antepasados que cuando murieron dice que no testaron porque no tenian de qué, pero yo me imaginaba que eran pobres pero no tanto. Muchas gracias por compartir con nosotros y por transmitirnos su conocimiento.

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Maria Ysabel Rodriguez de hernandez (Uruguay) dice:

11/05/2016 at 13:03

Leer este precioso articulo trajo a mi memoria a mis pobres de solemnidad que los tengo y varios como también estaban los reales de cuyas mezclas soy un producto vivido, a quien siempre se le recuerda que es una reina !!! pero sin castillo. gracias por el articulo en memoria de aquellos nuestros tan importantes.

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