Pólvora, sangre y chocolate

Inés se sentó, quedó un rato en penumbra, arrimada al brasero, y cerró los ojos. «Ai, Pep, què farem?». Se encomendó al recuerdo de José García Sans, su marido. Echaba de menos en esa casa a oscuras el aroma a cacao. Mi abuela cuarta Inés Lliso Gurrea se había casado en Llombay en 1822 con […]

Parirás con dolor y cada dos años

Cada hoja de nuestro árbol genealógico ha brotado del vientre de una mujer. Y lo ha hecho con dolor, mucho dolor. En bastantes casos, con partos encadenados en el tiempo, cada dos años, hasta casi el momento agónico de su vida. Así lo comprobé de nuevo, hace unos días, cuando andaba buscando a mi abuela […]